Alicatar un baño o una cocina paso a paso

Cómo instalar baldosas de cerámica
Índice
  1. Antes de empezar: la pared
  2. Material: qué comprar y cuánto
  3. El replanteo, que es lo que de verdad importa
  4. Colocar
    1. Los cortes
  5. La lechada y las juntas
  6. Dónde se falla
  7. En resumen

Alicatar es revestir una pared con azulejos, y es uno de los pocos trabajos de reforma que una persona cuidadosa puede hacer en casa con buen resultado. No requiere fuerza ni herramienta cara: requiere paciencia y que los primeros treinta minutos estén bien hechos, porque todo lo que viene después depende de la primera hilada.

Esta guía es para un baño o una cocina, que es el 95 % de los casos.

Antes de empezar: la pared

El azulejo no corrige una pared: copia sus defectos y los amplifica, porque la cerámica es rígida y plana.

  1. Comprueba que la pared está a plomo y plana con una regla larga. Si tiene panzas o está desplomada más de unos milímetros, hay que maestrear con mortero o sustituir por placa.
  2. Retira el alicatado viejo si está hueco o desprendido. Si está firme y bien pegado, hoy se puede alicatar encima con un cemento cola específico y una imprimación puente de adherencia, que ahorra escombro y tiempo; eso sí, ganas un centímetro de grosor y hay que resolver los encuentros con marcos y mecanismos.
  3. Limpia grasa y polvo. En una cocina, la grasa es la razón número uno de que un azulejo se despegue años después.
  4. Imprima si el soporte es muy absorbente (yeso, pladur) o muy poco absorbente (hormigón liso, pintura).
  5. En la zona de ducha, impermeabiliza antes de alicatar, con una membrana líquida y banda en esquinas y encuentros. El azulejo y la lechada no son impermeables: lo que impide que el agua llegue al muro es la lámina que hay debajo. Saltarse esto es lo que provoca humedades en la habitación contigua dos años después.

Material: qué comprar y cuánto

  • Compra un 10 % de más, y un 15 % si vas a colocar en diagonal o el formato es grande. Entre cortes y roturas se va más de lo que piensas, y necesitarás piezas de repuesto en el futuro.
  • Todo del mismo lote y mismo tono, igual que con el papel pintado. Viene impreso en la caja.
  • Abre varias cajas y mezcla las piezas al colocar, para repartir las pequeñas diferencias de tono en lugar de concentrarlas en una zona.
  • Cemento cola adecuado: C2 para gres porcelánico y para zonas húmedas; flexible si va sobre suelo radiante o pladur. El porcelánico casi no absorbe agua y necesita cola específica, no cualquiera.
  • Crucetas o niveladores: con formatos grandes, los niveladores de cuña evitan los resaltes entre piezas, que es el defecto que más se nota.
  • Lechada del color elegido, y silicona neutra del mismo tono para las esquinas.

El replanteo, que es lo que de verdad importa

Dedícale tiempo. Un alicatado se juzga por dónde quedan los cortes.

  1. Mide la pared y calcula cuántas piezas enteras caben a lo ancho y a lo alto, contando las juntas.
  2. Centra el despiece, de modo que los cortes queden repartidos en los dos extremos y del mismo tamaño, en lugar de una pieza entera a un lado y una tira finísima al otro. Una tira de menos de media pieza queda mal y además es frágil.
  3. No empieces por el suelo. Los suelos nunca están a nivel. Traza una línea de nivel a la altura de la segunda hilada, atornilla un listón recto o un perfil sobre esa línea, y empieza a alicatar apoyando la primera fila sobre él. La hilada inferior, la que hay que cortar a medida siguiendo el suelo, se coloca al final.
  4. Marca también una vertical a plomo de referencia.
  5. Decide dónde quedan los elementos visibles: que la junta no caiga justo en el centro del grifo, que los enchufes no partan una pieza por la mitad, que la hilada no muera a media altura detrás del espejo.

Colocar

  1. Amasa el cemento cola con batidor hasta pasta homogénea, deja reposar los minutos que indique el saco y vuelve a batir. No hagas más del que vayas a usar en media hora.
  2. Extiende con llana dentada sobre la pared, en paños de medio metro cuadrado, peinando en una sola dirección. El tamaño del diente depende del formato: cuanto mayor la pieza, mayor el diente.
  3. Con formatos grandes, usa doble encolado: cola en la pared y una capa fina también en el dorso de la pieza. Es lo que garantiza que no queden huecos detrás, que es donde después se rompe una pieza de un golpe.
  4. Coloca la pieza y muévela ligeramente en perpendicular a las estrías para aplastar el peine, y golpea con la maza de goma.
  5. Pon las crucetas y comprueba el nivel cada dos o tres piezas, no al final de la fila.
  6. Limpia la cola que rebose por las juntas enseguida. Seca es muy difícil de sacar y luego la lechada no entra.
  7. Deja secar 24 horas antes de lechar.

Los cortes

  • Cortadora manual para cortes rectos en azulejo y gres de espesor normal: raya con la ruedecilla de una sola pasada firme y presiona. Volver a pasar la ruedecilla por la misma línea arruina el corte.
  • Radial con disco de diamante para porcelánico, para cortes en L y para recortes. Mejor con agua, o al menos con mascarilla y gafas: el polvo del gres porcelánico contiene sílice cristalina y es un riesgo real para los pulmones.
  • Corona de diamante para los agujeros de grifos y tuberías. A velocidad baja, mojando, y sin apretar.
  • Corta siempre por la cara buena y deja el corte hacia el lado menos visible o tapado por el rodapié.
  • Haz los cortes con calma y uno a uno; el porcelánico perdona poco.

La lechada y las juntas

  1. Retira las crucetas y limpia las juntas de restos de cola.
  2. Amasa la lechada y aplícala con llana de goma en diagonal respecto a las juntas, apretando para que entre hasta el fondo.
  3. Retira el sobrante con la misma llana en diagonal.
  4. Espera a que empiece a velarse (unos 15 o 20 minutos) y limpia con esponja apenas húmeda y movimientos circulares, aclarando a menudo. Con la esponja empapada te llevas la lechada de la junta.
  5. Al día siguiente, retira el velo blanquecino con un paño seco.
  6. Las esquinas, los encuentros con la bañera, el plato de ducha y la encimera no van con lechada: van con silicona. Son puntos que se mueven, y la lechada rígida se agrieta ahí sin remedio. Es el error más repetido en un baño hecho por uno mismo.

En baños y cocinas conviene lechada con aditivo antimoho o de base epoxi en la ducha, y hay selladores que se aplican sobre la junta ya curada para que no absorba.

Dónde se falla

  • Empezar apoyando en el suelo: el suelo no está a nivel y el error se multiplica hilada a hilada.
  • No centrar el despiece y acabar con una tira de dos centímetros en la esquina más visible.
  • Cola insuficiente o mal peinada, que deja huecos: la pieza suena a hueco al golpearla y se parte con el tiempo.
  • Lechada en las esquinas en lugar de silicona.
  • No impermeabilizar la ducha.
  • Limpiar la lechada con la esponja empapada, dejando juntas hundidas e irregulares.
  • Mezclar lotes distintos.

En resumen

Prepara la pared, impermeabiliza la zona de ducha antes de poner el primer azulejo y compra un 10 % de más del mismo lote. Dedica el tiempo al replanteo: centra el despiece para repartir los cortes y empieza sobre un listón nivelado a la altura de la segunda hilada, nunca apoyando en el suelo. Usa cemento cola adecuado al porcelánico, doble encolado en formatos grandes y comprueba el nivel cada dos o tres piezas. Corta el porcelánico con disco de diamante y agua, por el polvo de sílice. Y recuerda la regla de oro del remate: las juntas entre piezas llevan lechada, pero las esquinas y los encuentros con bañera, plato y encimera llevan silicona.

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