Alicatar un baño o una cocina paso a paso

Alicatar es revestir una pared con azulejos, y es uno de los pocos trabajos de reforma que una persona cuidadosa puede hacer en casa con buen resultado. No requiere fuerza ni herramienta cara: requiere paciencia y que los primeros treinta minutos estén bien hechos, porque todo lo que viene después depende de la primera hilada.
Esta guía es para un baño o una cocina, que es el 95 % de los casos.
Antes de empezar: la pared
El azulejo no corrige una pared: copia sus defectos y los amplifica, porque la cerámica es rígida y plana.
- Comprueba que la pared está a plomo y plana con una regla larga. Si tiene panzas o está desplomada más de unos milímetros, hay que maestrear con mortero o sustituir por placa.
- Retira el alicatado viejo si está hueco o desprendido. Si está firme y bien pegado, hoy se puede alicatar encima con un cemento cola específico y una imprimación puente de adherencia, que ahorra escombro y tiempo; eso sí, ganas un centímetro de grosor y hay que resolver los encuentros con marcos y mecanismos.
- Limpia grasa y polvo. En una cocina, la grasa es la razón número uno de que un azulejo se despegue años después.
- Imprima si el soporte es muy absorbente (yeso, pladur) o muy poco absorbente (hormigón liso, pintura).
- En la zona de ducha, impermeabiliza antes de alicatar, con una membrana líquida y banda en esquinas y encuentros. El azulejo y la lechada no son impermeables: lo que impide que el agua llegue al muro es la lámina que hay debajo. Saltarse esto es lo que provoca humedades en la habitación contigua dos años después.
Material: qué comprar y cuánto
- Compra un 10 % de más, y un 15 % si vas a colocar en diagonal o el formato es grande. Entre cortes y roturas se va más de lo que piensas, y necesitarás piezas de repuesto en el futuro.
- Todo del mismo lote y mismo tono, igual que con el papel pintado. Viene impreso en la caja.
- Abre varias cajas y mezcla las piezas al colocar, para repartir las pequeñas diferencias de tono en lugar de concentrarlas en una zona.
- Cemento cola adecuado: C2 para gres porcelánico y para zonas húmedas; flexible si va sobre suelo radiante o pladur. El porcelánico casi no absorbe agua y necesita cola específica, no cualquiera.
- Crucetas o niveladores: con formatos grandes, los niveladores de cuña evitan los resaltes entre piezas, que es el defecto que más se nota.
- Lechada del color elegido, y silicona neutra del mismo tono para las esquinas.
El replanteo, que es lo que de verdad importa
Dedícale tiempo. Un alicatado se juzga por dónde quedan los cortes.
- Mide la pared y calcula cuántas piezas enteras caben a lo ancho y a lo alto, contando las juntas.
- Centra el despiece, de modo que los cortes queden repartidos en los dos extremos y del mismo tamaño, en lugar de una pieza entera a un lado y una tira finísima al otro. Una tira de menos de media pieza queda mal y además es frágil.
- No empieces por el suelo. Los suelos nunca están a nivel. Traza una línea de nivel a la altura de la segunda hilada, atornilla un listón recto o un perfil sobre esa línea, y empieza a alicatar apoyando la primera fila sobre él. La hilada inferior, la que hay que cortar a medida siguiendo el suelo, se coloca al final.
- Marca también una vertical a plomo de referencia.
- Decide dónde quedan los elementos visibles: que la junta no caiga justo en el centro del grifo, que los enchufes no partan una pieza por la mitad, que la hilada no muera a media altura detrás del espejo.
Colocar
- Amasa el cemento cola con batidor hasta pasta homogénea, deja reposar los minutos que indique el saco y vuelve a batir. No hagas más del que vayas a usar en media hora.
- Extiende con llana dentada sobre la pared, en paños de medio metro cuadrado, peinando en una sola dirección. El tamaño del diente depende del formato: cuanto mayor la pieza, mayor el diente.
- Con formatos grandes, usa doble encolado: cola en la pared y una capa fina también en el dorso de la pieza. Es lo que garantiza que no queden huecos detrás, que es donde después se rompe una pieza de un golpe.
- Coloca la pieza y muévela ligeramente en perpendicular a las estrías para aplastar el peine, y golpea con la maza de goma.
- Pon las crucetas y comprueba el nivel cada dos o tres piezas, no al final de la fila.
- Limpia la cola que rebose por las juntas enseguida. Seca es muy difícil de sacar y luego la lechada no entra.
- Deja secar 24 horas antes de lechar.
Los cortes
- Cortadora manual para cortes rectos en azulejo y gres de espesor normal: raya con la ruedecilla de una sola pasada firme y presiona. Volver a pasar la ruedecilla por la misma línea arruina el corte.
- Radial con disco de diamante para porcelánico, para cortes en L y para recortes. Mejor con agua, o al menos con mascarilla y gafas: el polvo del gres porcelánico contiene sílice cristalina y es un riesgo real para los pulmones.
- Corona de diamante para los agujeros de grifos y tuberías. A velocidad baja, mojando, y sin apretar.
- Corta siempre por la cara buena y deja el corte hacia el lado menos visible o tapado por el rodapié.
- Haz los cortes con calma y uno a uno; el porcelánico perdona poco.
La lechada y las juntas
- Retira las crucetas y limpia las juntas de restos de cola.
- Amasa la lechada y aplícala con llana de goma en diagonal respecto a las juntas, apretando para que entre hasta el fondo.
- Retira el sobrante con la misma llana en diagonal.
- Espera a que empiece a velarse (unos 15 o 20 minutos) y limpia con esponja apenas húmeda y movimientos circulares, aclarando a menudo. Con la esponja empapada te llevas la lechada de la junta.
- Al día siguiente, retira el velo blanquecino con un paño seco.
- Las esquinas, los encuentros con la bañera, el plato de ducha y la encimera no van con lechada: van con silicona. Son puntos que se mueven, y la lechada rígida se agrieta ahí sin remedio. Es el error más repetido en un baño hecho por uno mismo.
En baños y cocinas conviene lechada con aditivo antimoho o de base epoxi en la ducha, y hay selladores que se aplican sobre la junta ya curada para que no absorba.
Dónde se falla
- Empezar apoyando en el suelo: el suelo no está a nivel y el error se multiplica hilada a hilada.
- No centrar el despiece y acabar con una tira de dos centímetros en la esquina más visible.
- Cola insuficiente o mal peinada, que deja huecos: la pieza suena a hueco al golpearla y se parte con el tiempo.
- Lechada en las esquinas en lugar de silicona.
- No impermeabilizar la ducha.
- Limpiar la lechada con la esponja empapada, dejando juntas hundidas e irregulares.
- Mezclar lotes distintos.
En resumen
Prepara la pared, impermeabiliza la zona de ducha antes de poner el primer azulejo y compra un 10 % de más del mismo lote. Dedica el tiempo al replanteo: centra el despiece para repartir los cortes y empieza sobre un listón nivelado a la altura de la segunda hilada, nunca apoyando en el suelo. Usa cemento cola adecuado al porcelánico, doble encolado en formatos grandes y comprueba el nivel cada dos o tres piezas. Corta el porcelánico con disco de diamante y agua, por el polvo de sílice. Y recuerda la regla de oro del remate: las juntas entre piezas llevan lechada, pero las esquinas y los encuentros con bañera, plato y encimera llevan silicona.
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