La ducha pierde presión: cómo arreglar la alcachofa

Una ducha que ha perdido fuerza, que salpica en todas direcciones o que gotea cuando ya has cerrado el grifo casi nunca necesita que llames a un fontanero. En la inmensa mayoría de los casos es cal, y se resuelve con vinagre y una bolsa de plástico.
Esta guía va por síntomas, para que no cambies una pieza que estaba bien.
Sale poca agua
El síntoma más común, y casi siempre tiene la misma causa.
Primero, descarta lo general
Abre otro grifo de la casa. Si todos tienen poca presión, el problema no es la alcachofa: puede ser la llave de paso medio cerrada, un filtro general sucio o un problema de suministro.
Si solo pasa en la ducha, sigue.
La cal en los orificios
Pasa el dedo por la cara de la alcachofa. Si notas costra blanca o algunos agujeros no sueltan agua, ahí está.
El método de la bolsa:
- Llena una bolsa de plástico resistente con vinagre blanco, hasta la mitad.
- Mete dentro la alcachofa sin desmontarla y ata la bolsa al tubo con una goma o una brida.
- Déjala toda la noche. Si la cal es mucha, 24 horas.
- Quita la bolsa y frota los orificios con un cepillo de dientes.
- Abre el agua caliente a tope un minuto para arrastrar los restos.
Si los orificios son de silicona —esas pequeñas gomas flexibles que llevan casi todas las alcachofas modernas—, basta con pasar el dedo frotando sobre ellos: la cal se desprende en escamas. Es un gesto de diez segundos que conviene hacer cada semana.
El filtro de entrada
Si tras descalcificar sigue saliendo poca agua, desenrosca la alcachofa del flexo. En la rosca suele haber una pequeña rejilla filtrante y una junta de goma.
Esa rejilla se llena de arenilla y restos de cal desprendidos de las tuberías, sobre todo después de un corte de agua en la calle. Sácala con unas pinzas, límpiala bajo el grifo y vuelve a ponerla.
El flexo
Un flexo doblado, aplastado o con el interior degradado reduce el caudal. Desconéctalo y mira a contraluz. Si está acodado o la goma interior se ha desprendido, cámbialo: es una pieza barata y de rosca estándar.
El inversor del grifo
En grifos monomando con bañera, la pieza que desvía el agua hacia la ducha se desgasta y acaba repartiendo agua entre el caño y la alcachofa. El síntoma típico: sale agua por la ducha y, a la vez, un chorrito por el caño.
Es un cartucho recambiable, pero ya requiere desmontar el grifo con la llave de paso cerrada.
Gotea después de cerrar
Es normal que caigan unas gotas durante unos segundos: es el agua que queda en el flexo y en el cuerpo de la alcachofa vaciándose por gravedad.
No es normal que siga goteando minutos u horas después. Eso significa que el grifo no cierra del todo, y el agua pasa.
- En un monomando, suele ser el cartucho cerámico. Se cambia cerrando la llave de paso, quitando el embellecedor y el tornillo de la maneta, y sustituyendo la pieza. Lleva el cartucho viejo a la tienda para acertar con el modelo.
- En un grifo de dos volantes, son las pezoneras o zapatas de goma. Más fácil y más barato aún.
Un grifo que gotea desperdicia bastante más agua de lo que parece a lo largo de un año, así que no lo dejes pasar.
Salpica en direcciones raras
Chorros que salen torcidos, en abanico o hacia los lados: uno o varios orificios están parcialmente obstruidos y desvían el agua.
Mismo tratamiento de vinagre, y repasa orificio por orificio con un cepillo de dientes o, si hace falta, con un palillo de madera. No uses alfileres metálicos en las boquillas de silicona: las agrandas y el chorro se vuelve irregular para siempre.
Pierde agua por la unión con el flexo
Si gotea por la rosca mientras te duchas, es la junta de goma.
- Desenrosca la alcachofa a mano.
- Saca la junta vieja y mira si está aplastada, agrietada o deformada.
- Pon una nueva —valen unos céntimos y se venden en cualquier ferretería— y vuelve a enroscar.
Si aun así pierde, enrolla cinta de teflón en la rosca macho: tres o cuatro vueltas en el sentido de enroscado, no al contrario.
Y no aprietes con alicates: la rosca de plástico se agrieta y entonces sí hay que cambiar la pieza.
Cuándo merece la pena cambiarla entera
Una alcachofa nueva cuesta poco y se monta a mano en dos minutos. Compensa cambiarla si:
- La cal ha deformado la cara y, aun descalcificada, el reparto es irregular.
- Está agrietada o pierde por el cuerpo.
- El mecanismo de cambio de chorro está atascado.
- Quieres reducir el consumo: hay modelos con aireador que mezclan aire con el agua y gastan bastante menos manteniendo la sensación de caudal.
Las roscas de alcachofa y flexo están normalizadas, así que cualquier modelo encajará en tu instalación.
Prevención
- Frota los orificios de silicona con el dedo una vez por semana. Treinta segundos y la alcachofa no se atasca nunca.
- Bolsa de vinagre dos veces al año en zonas de agua dura.
- Después de ducharte, deja correr unos segundos de agua fría: la alcachofa no se queda con agua caliente dentro, que es la que más cal deposita.
- Si el agua de tu zona es muy dura, un descalcificador resuelve esto y, de paso, la caldera, la lavadora y los grifos.
Cuándo llamar al fontanero
- Si hay poca presión en toda la casa y no es la llave de paso.
- Si hay que abrir pared o tocar la instalación empotrada.
- Si el grifo es termostático y falla la regulación de temperatura.
- Si ves humedad en la pared de la ducha o en la del otro lado.
En resumen
Poca presión en la ducha es cal en nueve de cada diez casos, y se arregla con una bolsa de vinagre atada a la alcachofa toda la noche. Si eso no basta, mira el filtro de la rosca y el flexo. Y si gotea mucho después de cerrar, el problema no está en la alcachofa sino en el cartucho del grifo.
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