Fontanería en casa: herramientas, averías que puedes resolver y cuándo llamar al fontanero

- Antes de nada: localiza la llave de paso
- Las herramientas que de verdad hacen falta
- Las averías que puedes resolver tú
- Cuándo hay que llamar a un profesional
- Cuatro costumbres que evitan la mayoría de las averías
- Una nota sobre el vocabulario
- Localizar la avería antes de tocar nada
- Reparar tuberías
- Fregaderos, lavabos y bañeras
- Cuándo parar y llamar
La fontanería es el sistema circulatorio de una casa: corre invisible por detrás de los tabiques y bajo el suelo, y solo te acuerdas de ella cuando algo gotea. El primer impulso suele ser buscar un fontanero, pero buena parte de las averías domésticas se resuelven en media hora con tres o cuatro herramientas y sin conocimientos especiales.
Esta guía repasa qué necesitas tener en casa, cómo se usa cada cosa y —tan importante como lo anterior— dónde está la frontera a partir de la cual conviene llamar a un profesional.
Antes de nada: localiza la llave de paso
Es lo primero que hay que saber de una casa y lo que casi nadie comprueba hasta que hay una emergencia. La llave de paso general corta el agua de toda la vivienda y suele estar en el cuarto de baño, la cocina o el armario de contadores.
Además, cada aparato tiene su propia llave de escuadra: una llavecita pequeña bajo el lavabo, detrás del inodoro o junto a la lavadora. Cerrando esa llave puedes trabajar en un solo punto sin dejar la casa entera sin agua.
Ábrelas y ciérralas una vez al año. Las llaves que llevan una década sin moverse se agarrotan, y descubrirlo con el agua saliendo a chorro es la peor forma de enterarse.
Las herramientas que de verdad hacen falta
Buena parte de lo necesario ya lo tienes si haces algo de bricolaje. Solo unas pocas son específicas.
Llave grifa
La llave para tubos de toda la vida, con la mordaza dentada y ajustable. Agarra tubos y racores redondos, que es justo lo que una llave fija no puede hacer. Un tamaño mediano cubre casi todo el trabajo doméstico.
Ten en cuenta que muerde: deja marcas en el metal. Si la pieza va a quedar a la vista, protégela con un trapo o usa una llave de mordaza lisa.
Llave de lavabo
Esta sí es especializada y no tiene sustituto. Es una herramienta larga con la cabeza articulada que permite llegar a las tuercas del grifo desde debajo del lavabo, en ese hueco imposible donde no cabe ni la mano. Las mordazas se ajustan a distintos tamaños y giran al lado contrario para poder seguir apretando sin sacar la llave.
Si alguna vez has intentado cambiar un grifo sin ella, sabes exactamente por qué está en esta lista.
Llaves de vaso
Útiles para tuercas empotradas, prensaestopas y accesorios de bañera y ducha donde la llave normal no entra por el espacio disponible.
Llave inglesa ajustable
Para tuercas de caras planas: racores, latiguillos, tuercas de sifón. Ajusta bien la mordaza antes de hacer fuerza; si baila, redondea la tuerca.
Desatascador y sonda
El desatascador de goma resuelve la mayoría de los atascos de lavabo y ducha. Para los que se resisten, una sonda de mano —un cable metálico flexible enrollado en un carrete— llega bastante más allá del sifón.
Sierra de calar manual
Una sierra pequeña de hoja estrecha y puntiaguda, también llamada sierra de punta o de compás. Sirve para abrir agujeros en pladur o madera blanda: pasar una tubería, colocar un registro, empotrar una caja. Se clava la punta y se sierra desde ahí, sin necesidad de taladrar primero.
Material de sellado
Cinta de teflón para roscas y estopa con pasta para uniones que aguanten presión. Cuestan poco y evitan la mayoría de las fugas por rosca.
Las averías que puedes resolver tú
Un grifo que gotea
Casi siempre es la junta o el cartucho. Cierra la llave de escuadra, desmonta el mando, cambia la pieza gastada y vuelve a montar. Lleva la pieza vieja a la tienda: hay decenas de modelos y describirlo de memoria no funciona.
Un desagüe atascado
Prueba primero con el desatascador. Si no cede, desmonta el sifón —el codo bajo el lavabo— con un cubo debajo, límpialo y vuelve a montarlo. El 80 % de los atascos de lavabo están ahí, y son pelo y jabón.
Evita los desatascadores químicos agresivos como primera opción: dañan las juntas y las tuberías viejas, y si después tienes que desmontar, te encuentras ese producto dentro.
Una cisterna que corre sin parar
Suele ser la válvula de descarga o el flotador. Son piezas baratas y se cambian sin herramientas especiales. Una cisterna que pierde puede irse en decenas de litros al día sin que lo notes más que en la factura.
Poca presión en un grifo
Antes de pensar en nada grave, desenrosca el aireador de la punta del grifo y límpialo. Se llena de cal y de arenilla, y es la causa más frecuente y más tonta de la pérdida de caudal.
Cuándo hay que llamar a un profesional
Ahorrarte una visita está bien; provocar una inundación o una intoxicación, no. Llama a un fontanero si:
- La fuga está dentro de la pared o bajo el suelo. Localizarla requiere equipo y picar sin saber dónde sale caro.
- Hay que soldar tubería de cobre o hacer uniones a presión.
- El problema afecta a la caldera, al calentador o a cualquier instalación de gas. Aquí no hay término medio: es trabajo de instalador autorizado, por ley y por seguridad.
- Sale agua sucia o con olor por varios desagües a la vez: apunta a un atasco en la bajante común del edificio, y eso es de la comunidad.
- Has cerrado la llave general y el agua sigue saliendo.
Cuatro costumbres que evitan la mayoría de las averías
- No tires al inodoro nada que no sea papel higiénico. Las toallitas, aunque digan «desechables», no se deshacen y son la primera causa de atascos graves.
- Pon filtros en los desagües de ducha y fregadero. Un colador de dos euros evita casi todos los atascos de pelo y restos.
- Revisa los latiguillos de lavadora y lavavajillas una vez al año. Son de goma, envejecen y revientan sin avisar. Cambiarlos cada diez años es barato comparado con lo que inunda uno roto.
- Vigila la cal si tu agua es dura. Limpia aireadores y alcachofas de ducha con vinagre cada pocos meses: alarga la vida de grifería y electrodomésticos.
Una nota sobre el vocabulario
Si buscas información en internet te encontrarás con «plomería», «plomero» y «llave de tubo». Son los términos habituales en Hispanoamérica. En España se dice fontanería, fontanero y llave grifa. Lo menciono porque, a la hora de pedir una pieza en una ferretería o de buscar un profesional, usar la palabra local ahorra malentendidos.
Localizar la avería antes de tocar nada
En fontanería, el síntoma rara vez está donde está el problema. Un repaso ordenado ahorra abrir pared por el sitio equivocado.
No hay agua
Comprueba por este orden: la llave general de la vivienda, las llaves de paso del cuarto afectado, y si el problema es solo de agua caliente, el termo o la caldera. Si no hay agua en todo el edificio, es la red o la acometida: avisa a la comunidad.
Poca presión
Si afecta a un solo grifo, casi siempre es el aireador de la punta atascado de cal: se desenrosca a mano y se deja en vinagre. Si afecta a toda la casa, mira el filtro general y la llave de paso, que a veces se queda medio cerrada tras una reparación.
Golpe de ariete
Ese golpe seco en la tubería al cerrar un grifo de golpe, típico de la lavadora o el lavavajillas. Es la masa de agua frenando en seco, y a la larga afeita juntas y afloja uniones. Se corrige instalando un antiariete, una pequeña cámara de aire que amortigua el golpe.
Ruido constante de agua
Si oyes correr agua sin que nadie la use, lo primero es la cisterna, que es la fuga silenciosa más común de una casa. Echa unas gotas de colorante en el depósito y espera media hora sin tirar: si aparece color en la taza, la válvula pierde.
Si no es la cisterna, cierra todas las llaves y mira el contador. Si sigue girando, hay una fuga en la instalación.
Reparar tuberías
Lo primero, siempre: cierra la llave de paso y abre un grifo en un punto bajo para vaciar el tramo.
Según el material
- Multicapa y polietileno reticulado: lo habitual en vivienda moderna. Se corta con tijera específica y se une con racores a presión o prensados. Es lo más fácil de reparar sin soldadura.
- PVC y PPR: se unen con adhesivo específico o por termofusión.
- Cobre: clásico y duradero, pero exige soldadura con soplete. Si no sabes soldar, existen racores mecánicos de conexión rápida que resuelven una reparación sin fuego.
- Acero galvanizado: en instalaciones antiguas. Se corroe por dentro hasta estrangular el paso. Si tienes galvanizado con problemas repetidos, lo sensato no es parchear: es sustituir el tramo.
Reparación de urgencia
Para aguantar hasta que llegue el fontanero: cierra el agua, seca la zona y aplica una venda de reparación de fibra de vidrio, de las que endurecen al mojarse, o una abrazadera de reparación con goma.
Es una solución provisional. No la dejes como definitiva ni la ocultes dentro de un tabique.
Las uniones roscadas
La mayoría de goteos en una instalación vista están en las roscas. Se resuelven con cinta de teflón, tres o cuatro vueltas en el sentido del enroscado, o con estopa y pasta para roscas metálicas.
No aprietes a lo bruto: en racores de plástico, pasarse de fuerza agrieta la pieza y entonces la fuga es mayor.
Fregaderos, lavabos y bañeras
El grifo gotea
En un monomando, el culpable es el cartucho cerámico. Cierra el paso, quita el embellecedor y el tornillo de la maneta, saca el cartucho y llévalo a la tienda para acertar con el recambio. En un grifo de dos volantes, son las zapatas de goma, aún más baratas.
Pierde por la base del grifo
Es la junta inferior o la contratuerca floja. Se aprieta desde debajo del mueble, y si la junta está reseca, se sustituye.
El desagüe pierde
Casi siempre, las juntas de goma del sifón o la válvula. Desmonta —con un cubo debajo—, limpia y cambia las gomas, que cuestan céntimos. Aprieta a mano: las tuercas de sifón son de plástico y se parten.
La bañera o el plato se vacían despacio
Pelo acumulado en la válvula o en el sifón. Retira la rejilla y saca lo que haya; si no alcanzas, desmonta el sifón.
Agua en el mueble del lavabo
Antes de dar por hecho que hay una fuga, seca todo y mira de dónde viene. Puede ser el sifón, la junta del desagüe, el latiguillo de conexión o, muy a menudo, condensación en la tubería de agua fría, que no es una avería y se resuelve aislando el tubo.
Cuándo parar y llamar
- Cualquier intervención que toque la instalación de gas: por ley, empresa habilitada.
- Fugas dentro de muros o forjados.
- Sustitución de bajantes o montantes, que además suelen ser elemento común del edificio.
- Instalaciones de acero galvanizado muy corroídas.
- Cuando haya que soldar y no tengas experiencia con el soplete.
- Si el agua ha llegado a la vivienda de abajo: cierra la general, avisa y documenta con fotos para el seguro.
Deja una respuesta

Te puede interesar: