Grifo que gotea: cómo arreglarlo según por dónde pierda

Guía de reparación de grifos: Cómo reparar un grifo que gotea
Índice
  1. Paso 0: cerrar el agua
  2. Qué grifo tienes
  3. Gotea por el caño, con el grifo cerrado
    1. En un monomando: el cartucho
    2. En un bimando: la montura o la junta
  4. Gotea por la base del caño o por el cuerpo
  5. Pierde por debajo, en las conexiones
  6. Sale poca agua
  7. Otros síntomas
  8. Cuándo cambiar el grifo entero
  9. Prevención
  10. En resumen

Un grifo que gotea no es solo un ruido molesto: unas gotas por segundo son del orden de miles de litros al año, y se pagan. La buena noticia es que casi todas las fugas de un grifo se arreglan con una pieza de pocos euros y una llave allen, y que la reparación no requiere saber fontanería.

Lo que sí hace falta es identificar qué tipo de grifo tienes y por dónde pierde exactamente, porque de eso depende la pieza.

Paso 0: cerrar el agua

  1. Busca las llaves de escuadra bajo el lavabo o el fregadero, una para el agua fría y otra para la caliente, y ciérralas girando en el sentido de las agujas del reloj.
  2. Si no las hay o están agarradas, cierra la llave de paso general de la vivienda.
  3. Abre el grifo para vaciar la presión y confirmar que no sale agua.
  4. Tapa el desagüe con un trapo. Los tornillos pequeños se caen por él con una puntualidad asombrosa.
  5. Pon una toalla y haz fotos de cada paso al desmontar.

Qué grifo tienes

  • Monomando: una sola palanca que sube-baja para el caudal y gira para la temperatura. Es el 90 % de lo que hay en las casas españolas hoy. Dentro lleva un cartucho cerámico.
  • Bimando o de dos volantes: uno para frío y otro para caliente. Dentro lleva monturas o pletinas, con una junta o un disco cerámico.
  • Termostático, típico de ducha: dos mandos, uno de temperatura con tope de seguridad. Lleva un cartucho termostático.

Gotea por el caño, con el grifo cerrado

Es la avería más común, y la pieza culpable depende del tipo.

En un monomando: el cartucho

  1. Quita el tapón decorativo de la palanca —suele ser un embellecedor a presión o una chapita con el rojo y el azul— y debajo encontrarás un tornillo allen.
  2. Afloja ese tornillo y extrae la palanca tirando hacia arriba.
  3. Desenrosca el casquillo o tuerca que sujeta el cartucho. Si está duro, llave inglesa con cuidado de no marcar el cromo: protégelo con un trapo.
  4. Saca el cartucho y llévalo a la tienda. Esto es importante: los cartuchos no son universales; varían en diámetro —35 y 40 mm son los habituales—, en altura y en la posición de los agujeros. Con la pieza en la mano aciertas; de memoria, no.
  5. Limpia el alojamiento de cal y restos.
  6. Monta el nuevo respetando la orientación: tiene pivotes o muescas que encajan de una sola forma.
  7. Aprieta el casquillo firme pero sin forzar, remonta la palanca y prueba.

Un cartucho cuesta unos pocos euros, y cambiarlo son diez minutos. Es el arreglo que más veces evita comprar un grifo nuevo.

En un bimando: la montura o la junta

Fíjate en qué lado gotea, el frío o el caliente, para saber cuál cambiar.

  1. Quita el embellecedor del volante y el tornillo de debajo.
  2. Extrae el volante y desenrosca la montura con una llave fija.
  3. Si es una montura clásica, en el extremo verás una junta o zapata de goma sujeta por un tornillito. Cámbiala. Si está muy deteriorada o la montura hace tope mal, cambia la montura completa.
  4. Si es de disco cerámico, se sustituye la montura entera.
  5. Comprueba el asiento donde apoya la junta: si está picado por la cal, lima suavemente o usa un rectificador de asientos.

Gotea por la base del caño o por el cuerpo

No es el cartucho: son las juntas tóricas, esas gomitas negras en forma de anillo.

  • Desmonta el caño girando y tirando hacia arriba.
  • Verás una o dos juntas tóricas en el cuello.
  • Cámbialas por unas del mismo diámetro y grosor. Se venden en surtidos muy baratos.
  • Engrásalas con grasa de silicona antes de montar, nunca con vaselina ni aceite: el petróleo degrada la goma.

Pierde por debajo, en las conexiones

  • Los flexibles: comprueba si la fuga sale de la tuerca o del propio tubo. Si es del tubo, el flexible está perforado y hay que cambiarlo. Si es de la tuerca, aprieta un poco más, y si sigue, cambia la junta plana del interior.
  • La llave de escuadra puede gotear por el eje; a veces basta apretar el prensa o cambiar la llave, que es barata.
  • Y un consejo que ahorra disgustos: si los flexibles tienen más de diez años, cámbialos aunque no pierdan. Un flexible que revienta con la casa vacía es una de las causas más frecuentes de siniestro por agua.

Sale poca agua

En la inmensa mayoría de los casos no es un problema de presión: es cal en el aireador.

  1. Desenrosca el aireador de la punta del caño, a mano o con unos alicates protegidos con un trapo.
  2. Déjalo en vinagre caliente una hora, o toda la noche si está muy incrustado.
  3. Cepíllalo y aclara los filtros.
  4. Si está deshecho, cómpralo nuevo: cuesta poco y mejora el chorro notablemente.

Si limpiando el aireador no mejora, mira los filtros de los flexibles y de las llaves de escuadra, que también se ciegan. Y si solo falla el agua caliente, el problema está en el termo o en la caldera, no en el grifo.

Otros síntomas

  • La palanca va dura o rasca: cal en el cartucho. A veces se recupera desmontándolo y dejándolo en vinagre; lo normal es cambiarlo.
  • Se mezcla mal la temperatura o sale caliente en el centro: cartucho gastado.
  • Golpes al cerrar (golpe de ariete): presión alta en la instalación. Lo resuelve un reductor de presión, no el grifo.
  • Silbido al abrir: normalmente una llave de escuadra medio cerrada o el aireador parcialmente obstruido.
  • En un termostático, no mantiene la temperatura: cal en el cartucho termostático. Muchos se pueden desmontar y descalcificar.

Cuándo cambiar el grifo entero

  • Si no encuentras el cartucho, que pasa con grifos muy antiguos o de marcas desaparecidas.
  • Si el cuerpo está picado o hay verdín y corrosión.
  • Si pierde por varios sitios a la vez.
  • Si la rosca del cuerpo está dañada.
  • Si es un grifo muy barato: a veces el cartucho cuesta casi lo mismo que el grifo nuevo.

Al comprar uno nuevo, fíjate en que el cartucho sea de un tamaño estándar (35 o 40 mm) y preferiblemente de una marca con recambios disponibles. Es lo que decide si dentro de ocho años podrás repararlo por cinco euros o tendrás que cambiarlo otra vez.

Prevención

  • Descalcifica el aireador cada seis meses. Es la tarea que más vida da a un grifo.
  • Seca la grifería después de usarla si el agua es muy dura: evita el cerco de cal que acaba comiéndose el cromo.
  • No uses antical ni vinagre sobre grifos de acabado negro, dorado o envejecido: estropean el acabado. Ahí, solo jabón neutro y paño suave.
  • Nada de estropajos ni productos abrasivos sobre el cromado.
  • No cierres el monomando con fuerza: el cartucho cierra solo, y apretar más lo desgasta.
  • Si tu agua es muy dura, un descalcificador alarga la vida de toda la instalación, no solo de los grifos.

En resumen

Cierra las llaves de escuadra y tapa el desagüe antes de empezar. Si gotea por el caño en un monomando, es el cartucho, y es un cambio de diez minutos: llévalo a la tienda, porque no son universales. Si gotea por la base del caño, son las juntas tóricas, y se engrasan con grasa de silicona, nunca con vaselina. Si sale poca agua, es cal en el aireador y se arregla con vinagre. Y si los flexibles de debajo tienen más de diez años, cámbialos aunque no pierdan: eso es lo que evita el susto grande.

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