Inodoro: tipos, medidas, salida vertical u horizontal y averías

Cómo reparar un inodoro
Índice
  1. Lo primero que hay que mirar: la salida
  2. Las medidas que tienes que anotar
  3. Los tipos
    1. La cisterna y el consumo
  4. Las averías, una por una
    1. El agua corre sin parar hacia la taza
    2. La cisterna no se llena, o se llena muy despacio
    3. Gotea por la base
    4. Gotea entre cisterna y taza
    5. Se atasca
    6. Huele mal
  5. Cal y limpieza
  6. En resumen

El inodoro es el aparato de la casa que más se usa y del que menos se sabe. Y cuando toca cambiarlo o se avería, aparecen las preguntas incómodas: ¿la salida va a la pared o al suelo?, ¿qué medidas tiene que tener para que encaje?, ¿por qué corre el agua sin parar?

Todo eso se resuelve con cuatro datos. Aquí están.

Lo primero que hay que mirar: la salida

Es el dato que condiciona todo lo demás, y el que más compras equivocadas provoca.

  • Salida horizontal (a pared): el desagüe sale por detrás y entra en la pared. Es lo habitual en vivienda construida a partir de los años ochenta en España.
  • Salida vertical (a suelo): el desagüe baja directamente al forjado. Típico de obra antigua.
  • Salida dual o universal: admite las dos, y es lo que te salva cuando no estás seguro.

Antes de comprar nada, quita el inodoro viejo o mira por detrás y comprueba por dónde sale el tubo y a qué altura del suelo está el centro del desagüe. Con la salida horizontal, la altura estándar es de unos 18 cm al eje; si la tuya no coincide, se resuelve con un manguetón excéntrico o extensible, que es una pieza barata que corrige unos centímetros en cualquier dirección.

Las medidas que tienes que anotar

Con una cinta métrica y cinco minutos evitas el problema más habitual, que es que la taza nueva no encaje donde estaba la vieja.

  • Fondo: de la pared al borde delantero. Lo normal va de 60 a 70 cm; los modelos compactos bajan a 48-55 cm y son la solución en baños pequeños.
  • Ancho: entre 35 y 40 cm.
  • Altura de la taza: en torno a 40 cm. Existen modelos de altura confort, de 45 a 48 cm, mucho más cómodos para personas mayores o con problemas de rodilla.
  • Distancia entre los tornillos de anclaje al suelo.
  • Distancia a los laterales: conviene dejar al menos 20 cm libres a cada lado desde el eje, y 60 cm por delante.
  • Posición de la toma de agua, y comprobar que hay una llave de corte propia. Si no la hay, es el momento de ponerla.

Los tipos

  • Con cisterna baja (al suelo): el de toda la vida, taza y cisterna apoyadas. El más barato y el más fácil de sustituir.
  • Suspendido: va colgado de la pared con la cisterna empotrada dentro de un bastidor. Queda limpio, deja el suelo libre y se limpia mucho mejor. A cambio, requiere obra y un bastidor metálico anclado, y conviene dejar acceso al mecanismo por el pulsador, que es por donde se repara.
  • Compacto: taza y cisterna en una pieza y menos fondo, pensado para baños pequeños.
  • Con bidé integrado: con ducha higiénica incorporada.
  • Con triturador: útil cuando se añade un aseo donde no llega una bajante, por ejemplo bajo una escalera o en un sótano. Hay que ser estricto con lo que se tira.
  • Rimless o sin brida: sin el reborde interior donde se acumula la suciedad. Es más higiénico y bastante más fácil de limpiar; hoy es lo que compra casi todo el mundo.

La cisterna y el consumo

Una cisterna de doble descarga ahorra mucha agua: unos 3 litros en la descarga corta frente a 6 en la completa. En una vivienda de cuatro personas, la diferencia a lo largo del año es considerable. Si tu cisterna es antigua y vacía 9 o 10 litros de golpe, cambiar solo el mecanismo interior por uno de doble pulsador es una de las mejores inversiones de bricolaje que existen.

Las averías, una por una

El agua corre sin parar hacia la taza

La más común, y la que más dinero cuesta en silencio: un inodoro que pierde puede irse a miles de litros al mes.

Casi siempre es la válvula de descarga: la goma de la campana está endurecida, deformada o tiene cal, y no cierra. Cierra la llave, vacía la cisterna, desmonta el mecanismo y mira la junta. A veces basta con limpiarla; si está dura o agrietada, se sustituye.

Otras causas: la cadenita o el varillaje enganchado, el flotador mal reglado de modo que el agua rebosa por el tubo de seguridad, o el propio tubo de rebose demasiado bajo.

Para confirmar que la fuga es de la válvula, hay un truco: echa unas gotas de colorante alimentario en la cisterna y no toques nada. Si al cabo de un rato aparece color en la taza, esa es tu fuga.

La cisterna no se llena, o se llena muy despacio

La válvula de llenado o el filtro de su entrada están llenos de cal. Cierra la llave, desmonta y limpia el filtro con vinagre. Si el flotador está mal ajustado, súbelo o bájalo hasta que el nivel quede un par de centímetros por debajo del tubo de rebose.

Gotea por la base

Si el agua aparece en el suelo alrededor del inodoro, lo normal es que la junta de salida esté dañada o la taza se mueva. Hay que levantar el aparato, limpiar bien el manguito y volver a montar con un manguetón nuevo y silicona sanitaria en el perímetro, dejando un pequeño tramo sin sellar en la parte trasera para que, si alguna vez hay fuga, se vea y no se quede bajo la taza.

Gotea entre cisterna y taza

La junta grande entre las dos piezas, llamada junta de goma de descarga, y los tornillos de unión. Se cambian los dos elementos a la vez; es una reparación de media hora.

Se atasca

Primero, desatascador de goma con suficiente agua en la taza para que haga vacío. Si no cede, sonda o muelle de fontanero con cuidado de no rayar la porcelana. Los desatascadores químicos agresivos conviene evitarlos: dañan juntas y tuberías, y si no resuelven, dejan un líquido corrosivo dentro.

Si se atasca de forma recurrente, el problema no está en el inodoro sino en la bajante o en lo que se tira: las toallitas son la causa número uno de atascos, por muy desechables que digan ser.

Huele mal

Olor a alcantarilla es sifón seco —si es un aseo poco usado, echa agua— o una junta de salida mal sellada. También puede ser la ventilación de la bajante.

Cal y limpieza

En buena parte de España el agua es dura y la cal se come el brillo de la porcelana y el interior de los mecanismos.

  • Para el cerco de la línea de agua: vinagre caliente, dejándolo actuar unas horas con la cisterna cerrada y el agua achicada, y después cepillo.
  • Para incrustaciones duras: una piedra pómez específica de sanitarios, mojada, frotando suave. Sobre porcelana vitrificada no raya si se usa con agua.
  • No mezcles nunca lejía con productos con amoniaco o con salfumán: la reacción libera gases tóxicos.
  • Y échale cal al mecanismo también: cada cierto tiempo, limpiar el filtro de la válvula de llenado evita la avería antes de que llegue.

En resumen

Antes de comprar, mira si la salida es horizontal o vertical y anota fondo, ancho, altura y la distancia entre anclajes; un manguetón excéntrico corrige los pequeños desajustes. Si el baño es pequeño, modelo compacto; si hay personas mayores, altura confort; y rimless para limpiar mejor. De las averías, la que más importa es el agua que corre sin parar: casi siempre es la goma de la válvula de descarga, y se comprueba con unas gotas de colorante en la cisterna. Cambiar un mecanismo antiguo por uno de doble descarga se paga solo. Y nada de toallitas.

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