Reformar la cocina: distribución, medidas y los errores que se pagan

Índice
  1. Paso 1: averiguar qué no se puede mover
  2. Paso 2: el triángulo de trabajo
    1. Las zonas de apoyo, que es lo que más se echa de menos
  3. Paso 3: la distribución
    1. Medidas que conviene tener a mano
  4. Paso 4: el almacenaje
  5. Paso 5: la iluminación
  6. Paso 6: materiales, por fin
    1. La encimera
    2. El suelo
    3. El frente o salpicadero
  7. Los errores que más se repiten
  8. Una cosa más, sobre el presupuesto
  9. En resumen

Una cocina es la reforma más cara por metro cuadrado de una vivienda y la que más se usa cada día, así que los errores se pagan dos veces: en dinero y en incomodidad durante los siguientes quince años. La buena noticia es que casi todos los errores son los mismos, y se evitan decidiendo en el orden correcto.

Esta guía va en ese orden: primero lo que no se puede mover, después la distribución, y solo al final los acabados, que es por donde todo el mundo empieza.

Paso 1: averiguar qué no se puede mover

Antes de dibujar nada, hay cuatro cosas que condicionan todo y que no siempre se pueden cambiar:

  • La bajante y el desagüe. Es la limitación más fuerte. El fregadero y el lavavajillas necesitan pendiente hacia el desagüe, y alejarlos mucho obliga a elevar el suelo o a poner una bomba. Mover el fregadero de pared es una de las decisiones más caras de una reforma de cocina.
  • La salida de humos de la campana. Si no hay conducto hacia una salida propia, la campana tendrá que recircular con filtro de carbón, que extrae mucho menos.
  • La ventilación obligatoria. Si hay aparatos de gas, hay rejillas que no se pueden tapar ni suprimir.
  • La estructura. Un muro de carga no se abre sin proyecto de técnico y licencia. Y abrir la cocina al salón, que es lo que casi todo el mundo quiere, a veces depende precisamente de eso.

Pregunta esto antes de enamorarte de un diseño. Lo que no se puede mover define el resto.

Paso 2: el triángulo de trabajo

Es el principio de diseño que más influye en que una cocina sea cómoda, y el que más se ignora.

Los tres vértices son frigorífico, fregadero y placa, es decir, guardar, lavar y cocinar. Lo que haces al cocinar es moverte entre ellos continuamente, así que:

  • Deben estar cerca entre sí, pero no pegados.
  • Como orientación, cada lado del triángulo entre 1,2 y 2,7 metros, y la suma de los tres lados por debajo de unos 7 metros.
  • Nada debe cruzar el triángulo: ni una isla mal colocada, ni la puerta de paso, ni la mesa.

El error típico es poner el frigorífico al final de la cocina, lejos de todo, porque «ahí cabe». Eso son miles de pasos innecesarios al año.

Las zonas de apoyo, que es lo que más se echa de menos

Más importante incluso que el triángulo, y casi nunca se planifica:

  • Al menos 40 cm de encimera libre a un lado de la placa, para dejar una sartén caliente. Si la placa está en una esquina o pegada a la pared, esto falla.
  • Unos 40 cm junto al fregadero, para dejar lo escurrido.
  • Un espacio de apoyo junto al frigorífico, para soltar la compra.
  • Unos 40 cm junto al horno, en el lado por el que abre la puerta.

Si al revisar tu plano no tienes estas cuatro superficies, la cocina va a ser incómoda por bonita que quede.

Paso 3: la distribución

  • En línea: para cocinas estrechas. Todo en una pared. Sencillo pero con recorridos largos.
  • En paralelo o doble línea: dos frentes enfrentados. Muy eficiente, siempre que queden al menos 1,10-1,20 m de paso entre ellos. Con menos, no se pueden abrir dos puertas a la vez ni pasar dos personas.
  • En L: la más versátil y la que mejor resuelve el triángulo en una cocina cuadrada.
  • En U: la que más almacenaje y más encimera da. Necesita anchura.
  • Con isla: espectacular y muy exigente de espacio. Hacen falta al menos 1 m libre alrededor, y preferiblemente 1,20. Y si la isla lleva fregadero o placa, hay que llevar hasta ahí desagüe, agua, electricidad y, si es placa, extracción. En una cocina de menos de 15 m², una isla suele ser un estorbo.
  • Península: la alternativa sensata a la isla cuando no hay metros.

Medidas que conviene tener a mano

  • Encimera a 90 cm de altura es el estándar, pero se puede ajustar a la estatura de quien cocina. Es un lujo gratis que casi nadie pide.
  • Profundidad de 60 cm para los muebles bajos.
  • Muebles altos a 50-60 cm por encima de la encimera.
  • Zócalo de unos 10 cm, que además de estético evita golpear con el pie.

Paso 4: el almacenaje

Aquí hay una regla que cambia la vida en una cocina: cajones, no puertas con balda, en los muebles bajos.

Un armario bajo con puerta obliga a agacharse y a sacar lo de delante para llegar a lo de atrás. Un cajón grande con extracción total te muestra todo el contenido de una vez. Cuesta más, y es el dinero mejor invertido de una cocina.

Otras decisiones que se agradecen:

  • Aprovechar hasta el techo con una fila de muebles altos adicionales, para lo que se usa dos veces al año.
  • Columna de horno y microondas a la altura del pecho, en lugar del horno bajo la encimera. Se abre sin agacharse y es mucho más seguro con niños.
  • Un mueble de escobero si hay sitio: es lo que más se echa en falta después.
  • Resolver las esquinas con bandeja giratoria o herraje extraíble, o se convierten en un agujero negro.
  • Cubos de basura integrados en un cajón bajo el fregadero, con separación para reciclaje.
  • Enchufes suficientes y bien colocados: cuenta los aparatos que tienes y súmale cuatro. Y pon alguno en el fondo de un mueble alto o en una esquina para los pequeños electrodomésticos que se quedan fuera.

Paso 5: la iluminación

Es lo más barato de mejorar y lo que peor está resuelto en la mayoría de las cocinas españolas.

  • Luz general en el techo, uniforme.
  • Y sobre todo, luz bajo los muebles altos, con tira LED. Sin ella trabajas con tu propia sombra sobre la encimera. Es una mejora de pocas decenas de euros que se nota todos los días.
  • Luz propia en la campana sobre la zona de cocción.
  • Temperatura de color neutra, en torno a 4.000 K, para ver bien los alimentos.
  • Déjalo previsto en la instalación eléctrica, porque añadirlo después implica cables a la vista.

Paso 6: materiales, por fin

La encimera

  • Laminado: el más económico y con muchísimos acabados. Sufre con el calor y con el agua en los cantos.
  • Cuarzo compacto: el más elegido hoy. Muy resistente a manchas y no necesita sellado. Cuidado con el calor directo.
  • Porcelánico: lo más resistente a calor y rayado, y muy fino visualmente. Caro y hay que cuidar los cantos.
  • Granito: duro y duradero, pero poroso: hay que sellarlo cada cierto tiempo.
  • Madera: cálida y bonita, exige mantenimiento con aceite y no perdona el agua estancada.
  • Acero inoxidable: higiénico y profesional; se raya y marca las huellas.
  • Mármol: precioso y mal material para una cocina. Es sensible a los ácidos y un limón olvidado deja marca permanente.

El suelo

Porcelánico o vinílico. El laminado convencional no es buena idea en una cocina, por el agua.

El frente o salpicadero

Un panel continuo —porcelánico, cristal o el mismo material de la encimera— es bastante más fácil de limpiar que el azulejo con juntas, y es lo que marca la diferencia en el mantenimiento diario.

Los errores que más se repiten

  • Elegir los acabados antes de la distribución. El orden importa.
  • No dejar superficie de apoyo junto a placa, fregadero y horno.
  • Poner una isla en una cocina que no tiene metros para ella.
  • Pasillo de menos de 1,10 m entre frentes.
  • Pocos enchufes.
  • Luz general y nada más.
  • Puertas con balda en lugar de cajones en los muebles bajos.
  • Campana insuficiente o que recircula cuando podía extraer.
  • Un frigorífico que al abrirse choca con el mueble de al lado o bloquea el paso. Comprueba el sentido de apertura.
  • El lavavajillas lejos del fregadero, cuando comparten desagüe y uso.
  • No contar con los imprevistos: al levantar el suelo o quitar el alicatado aparecen cosas. Deja un margen del 10 o 15 % en el presupuesto.
  • Olvidar los plazos: los muebles a medida tardan semanas, y la cocina está inservible mientras tanto. Planifica dónde vas a comer.

Una cosa más, sobre el presupuesto

Si el dinero es limitado, el reparto que da mejor resultado es: invertir en distribución, herrajes y cajones, que es lo que usas cada día y lo que no se puede cambiar después, y ahorrar en acabados visibles, que son los que se pueden renovar más adelante por poco dinero.

Es exactamente lo contrario de lo que hace la mayoría.

En resumen

Empieza averiguando dónde está la bajante y la salida de humos, porque eso define todo lo demás. Coloca frigorífico, fregadero y placa formando un triángulo corto y sin nada que lo cruce, y asegúrate de tener 40 cm de encimera libre junto a la placa, el fregadero y el horno. Deja 1,10 m de paso entre frentes y olvida la isla si la cocina no llega a 15 m². Cajones en lugar de puertas abajo, enchufes de sobra y tira LED bajo los muebles altos. Y si hay que recortar el presupuesto, recorta en lo que se ve, no en los herrajes.

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