Aire acondicionado: tipos, cuánta potencia necesitas y cómo elegirlo

Elegir un aire acondicionado parece sencillo hasta que entras en una tienda: splits, multisplits, portátiles, por conductos, inverter, frigorías, watios, SEER, bomba de calor. Y la decisión importa, porque un equipo mal elegido o mal instalado se nota todos los veranos en la factura y en el ruido.
Esta guía va por decisiones, en el orden en que hay que tomarlas.
Primera decisión: qué tipo
Split de pared
Una unidad exterior y una interior en la pared. Es el estándar en España y, para una habitación o un salón, casi siempre la respuesta correcta.
- A favor: buen rendimiento, silencioso dentro, precio razonable, instalación conocida por cualquier técnico.
- En contra: necesita unidad exterior y perforar la pared.
Multisplit
Una sola unidad exterior alimentando dos, tres o cuatro interiores.
- A favor: una sola máquina en la fachada, que muchas comunidades agradecen y algunas exigen.
- En contra: más caro, y si la unidad exterior falla te quedas sin aire en toda la casa. Además hay modelos que no permiten que una habitación dé frío y otra calor a la vez.
Por conductos
Una máquina oculta en el falso techo que reparte aire por rejillas.
- A favor: es la solución más discreta y la que mejor climatiza una vivienda entera. Nada visible salvo las rejillas.
- En contra: es obra. Necesita falso techo —cuenta con 25 a 40 cm en la zona de la máquina— y hay que diseñarlo con la reforma. Con zonificación se controla cada estancia, pero encarece.
Portátil
El típico «pingüino» con un tubo a la ventana.
- A favor: no requiere instalación ni permiso, y es la única opción si no puedes tocar la fachada o estás de alquiler.
- En contra, y conviene saberlo: rinde bastante menos que un split de la misma potencia nominal, consume más, hace mucho más ruido —el compresor está dentro de la habitación— y el tubo por la ventana deja un hueco por el que vuelve a entrar el calor. Es la solución de compromiso, no la buena.
Sobre los «sin unidad exterior»
Existen y funcionan: llevan todo en un bloque colgado en la pared, con dos agujeros de unos 16 cm al exterior para la toma y la expulsión de aire. Son una salida real cuando la comunidad no permite nada en fachada o el edificio está protegido.
Lo que hay que saber antes de comprar: tienen menos rendimiento que un split equivalente, consumen más y hacen más ruido dentro, porque el compresor está en la habitación. Y necesitan pared exterior. Si puedes poner un split, pon un split.
Segunda decisión: cuánta potencia
Aquí está el error más común, y se comete en los dos sentidos: demasiado pequeño no enfría, y demasiado grande enfría a tirones, arranca y para constantemente, deshumidifica mal y deja el ambiente frío y húmedo.
Como referencia muy general, en una vivienda española normal se habla de unas 100 frigorías por metro cuadrado, es decir, unos 2.000 o 2.500 frigorías para un dormitorio de 20-25 m², y unas 3.000 a 4.500 para un salón. Pero hay que corregir al alza si:
- La habitación tiene mucho cristal o está orientada al oeste o al sur.
- Es un ático o la última planta.
- El aislamiento es malo.
- Los techos son altos.
- Hay mucha gente o electrónica dentro.
Dos aclaraciones de unidades que confunden a todo el mundo: una frigoría es la unidad de frío que se usa en el comercio español, y 1 kW de frío equivale a unas 860 frigorías/hora. Y cuando veas «3.000 W», fíjate si se refiere a la potencia frigorífica que da o a la eléctrica que consume: no son lo mismo y se mezclan en los anuncios.
Tercera decisión: inverter y clase energética
Compra inverter. A estas alturas apenas se vende otra cosa, pero por si acaso: un equipo sin inverter trabaja a todo o nada, mientras un inverter regula la velocidad del compresor y se ajusta a lo que hace falta. Eso significa menos consumo, temperatura más estable y mucho menos ruido.
Para el consumo, mira el SEER en frío y el SCOP en calor: son los rendimientos estacionales, la media de toda la temporada, y es el dato realista. Cuanto más altos, mejor.
Cuarta decisión: ¿también calefacción?
Casi todos los equipos actuales son bomba de calor, es decir, invierten el ciclo y calientan en invierno. No cuesta apenas más y es la forma más eficiente de calentar una habitación con electricidad: por cada kWh que consume entrega tres o cuatro de calor.
En zonas de invierno suave, un split bomba de calor puede ser toda la calefacción que necesitas. En zonas de invierno frío pierde rendimiento y conviene combinarlo con otra cosa.
La instalación: donde se gana o se arruina
Un buen equipo mal instalado rinde como uno malo. Lo que de verdad importa:
- La unidad exterior: a la sombra si es posible, con aire libre alrededor, sobre soportes firmes y con antivibratorios. Al sol directo y en un hueco sin ventilación, el rendimiento cae mucho.
- Distancia corta entre unidades y el menor número de codos en la tubería.
- Vacío de la instalación con bomba antes de cargar el gas. Este paso es invisible y es el que más se salta la instalación barata: sin hacer el vacío queda aire y humedad dentro, el equipo rinde peor y el compresor se acaba estropeando. Pregúntalo expresamente.
- El desagüe de la condensación con pendiente continua. Un desagüe mal resuelto es la causa número uno de goteras en la pared bajo el split.
- La unidad interior alta, sin muebles delante ni cortinas que corten el flujo, y de forma que no sople directamente sobre la cama o el sofá.
- Papeles: pide la factura y el certificado de la instalación. Para la garantía y para el seguro importan.
- Permiso de la comunidad para la unidad exterior en fachada o patio. Resuélvelo antes de comprar.
Usarlo bien
Lo que de verdad baja la factura:
- Entre 24 y 26 °C en verano. Cada grado menos sube el consumo de forma apreciable, y por debajo de 24 no se gana confort, se gana resfriado.
- Déjalo funcionando de forma estable en lugar de apagar y encender. Un inverter consume menos manteniendo que recuperando.
- Usa el modo automático del ventilador y, si lo tiene, el modo «eco».
- Baja las persianas en las horas de sol. El toldo y la persiana hacen más que subir la potencia.
- Cierra la habitación que estés climatizando.
- Ventila de madrugada o a primera hora, cuando el aire de fuera está más fresco, y cierra después.
- Con mucha humedad, el modo «dry» a veces da más confort que bajar la temperatura.
- Un ventilador de techo junto con el aire acondicionado permite subir el termostato un par de grados con la misma sensación.
Mantenimiento mínimo
- Filtros de la unidad interior: cada dos o cuatro semanas en temporada. Se sacan, se aspiran, se lavan con agua tibia y se dejan secar del todo. Es lo que más influye en el rendimiento y lo que menos se hace.
- Limpia las lamas y la carcasa con un paño húmedo.
- Revisa el desagüe al empezar el verano: si se atasca, gotea dentro de casa.
- Aspira las rejillas de la unidad exterior y quita hojas y pelusa.
- Revisión profesional cada uno o dos años, con comprobación de carga de gas y limpieza del intercambiador.
- Al terminar el verano, déjalo unas horas en modo ventilador para secar el interior: evita el olor a humedad del año siguiente.
En resumen
Para una habitación o un salón, split inverter con bomba de calor: es la respuesta en la mayoría de los casos. El portátil y el «sin unidad exterior» son soluciones de compromiso para cuando no puedes tocar la fachada, y rinden menos. No te pases de potencia: unas 100 frigorías por metro cuadrado, corrigiendo al alza si hay mucho cristal o es un ático. Mira el SEER, no el precio del equipo. Y en la instalación, pregunta expresamente si van a hacer el vacío con bomba antes de cargar el gas: es el paso invisible que distingue una instalación que dura de una que no.
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