Burletes: cómo sellar puertas y ventanas y acabar con las corrientes de aire

Burlete en una ventana
Índice
  1. Primero: encontrar por dónde se cuela el aire
  2. Qué burlete elegir
    1. Espuma adhesiva
    2. Perfil de goma o EPDM
    3. Burlete de cepillo o felpa
    4. Burlete bajo puerta
  3. Cómo colocarlo para que dure
  4. La caja de la persiana
  5. Lo que no se arregla con burletes
  6. Y una advertencia importante
  7. Qué se nota de verdad
  8. En resumen

Cuando llega el frío y notas que una habitación no calienta por mucho que suba el termostato, lo más probable es que el problema no sea la calefacción: es el aire que se escapa por las rendijas de puertas y ventanas. Y es de las pocas cosas de una casa que se arreglan en una tarde, con menos de treinta euros y sin tocar la instalación.

Sellar bien las juntas es la medida de ahorro energético con mejor relación entre lo que cuesta y lo que devuelve. Muy por delante de cambiar la caldera o de poner radiadores nuevos.

Primero: encontrar por dónde se cuela el aire

No des por hecho dónde está la fuga. Hay tres formas de localizarla, de menos a más fiable:

  • La mano. Con la calefacción puesta y un día de viento, pasa la mano despacio por el perímetro del marco, por la base de la puerta y por la cerradura. Se nota.
  • La llama. Una vela o una varilla de incienso recorriendo el marco: donde el humo se desvía o la llama tiembla, hay corriente. Hazlo con la calefacción encendida y, si puedes, con un extractor funcionando, porque la depresión exagera las entradas y las hace evidentes.
  • El papel. Cierra la ventana atrapando una hoja de papel. Si sale tirando sin resistencia, esa junta no cierra.

Los puntos que casi siempre fallan, por orden:

  1. La parte baja de la puerta de entrada, que es la que más aire mueve de toda la casa.
  2. La caja de la persiana. Es el gran olvidado: un cajón hueco comunicado con el exterior, justo encima de la ventana. En muchas viviendas españolas entra más frío por ahí que por la ventana entera.
  3. Las juntas de las ventanas correderas, que son peores que las practicables por diseño.
  4. El paso de tuberías y cables por la pared, bajo el fregadero y detrás de la lavadora.
  5. Las cajas de persiana de los dormitorios, los enchufes en pared exterior y los huecos de los ventiladores de baño.

Qué burlete elegir

En la tienda hay cuatro familias, y usar la equivocada es el motivo por el que la gente dice que «los burletes no duran».

Espuma adhesiva

El más barato y el más fácil: un rollo de espuma con adhesivo por una cara.

  • Para qué sirve: huecos irregulares, ventanas practicables, tapas de caja de persiana, armarios que dan al exterior.
  • Límite: se comprime y se endurece. Dura una o dos temporadas y hay que reponerlo. No lo pongas donde roce al abrir y cerrar, porque se arranca.

Perfil de goma o EPDM

Perfiles en forma de D, E o P, de caucho sintético, también autoadhesivos.

  • Para qué sirve: es la opción correcta para puertas y ventanas de uso diario. Recupera la forma después de cada cierre.
  • Cómo acertar con el perfil: mide la holgura de la junta. Hasta 2 mm, perfil E; de 2 a 4 mm, perfil P; de 3 a 5 mm, perfil D. Si te pasas de grosor, la puerta no cierra o fuerzas la cerradura.
  • Duración: cinco años o más. Es lo que merece la pena pagar.

Burlete de cepillo o felpa

  • Para qué sirve: correderas de aluminio, puertas que arrastran, y en general cualquier junta donde haya roce, porque el cepillo desliza en lugar de agarrarse.

Burlete bajo puerta

Para la rendija de abajo, que es la que más pesa. Hay tres tipos y conviene elegir con cabeza:

  • Atornillado con faldón de goma: el más eficaz y duradero. Se fija al canto inferior de la puerta.
  • Adhesivo autonivelante: rápido, sin taladrar, pero aguanta menos.
  • Doble, de los que abrazan la hoja por las dos caras: se colocan sin herramienta, son ideales en alquiler, y sellan muy bien si el suelo es liso. En moqueta o con un felpudo delante, molestan.
  • Retráctil o automático: baja al cerrar y se levanta al abrir. Es lo mejor cuando el suelo es irregular, y lo más caro.

Para la puerta de entrada, además del burlete inferior, mira la bocallave y el bombín: existen tapas y escudos que cortan una corriente sorprendente.

Cómo colocarlo para que dure

El 90 % de los burletes que se despegan a las dos semanas fallan por el mismo motivo: la superficie no estaba limpia.

  1. Mide el perímetro completo y suma un 10 %. Es mejor que sobre.
  2. Limpia a fondo con alcohol o un desengrasante y deja secar del todo. Nada de limpiar con un paño húmedo y pegar encima. En marcos viejos y pulverulentos, pasa una lija fina antes.
  3. Trabaja por encima de 10 °C. El adhesivo no agarra en frío; si el marco está helado, caliéntalo un poco con un secador.
  4. Corta en tramos rectos y hazlos coincidir en las esquinas a tope, sin solapar y sin dejar hueco. Los cortes a 45 grados quedan mejor en los perfiles de goma.
  5. Retira el papel protector poco a poco mientras pegas, no de golpe. Y presiona firme diez segundos en todo el recorrido.
  6. Prueba el cierre antes de dar por terminado. La puerta o ventana debe cerrar con un poco más de resistencia que antes, pero sin tener que empujar. Si hay que forzar, el perfil es demasiado grueso.
  7. Deja 24 horas antes de exigirle al adhesivo.

La caja de la persiana

Merece párrafo propio porque es la fuga más grande y la que menos gente toca. Abre la tapa interior y mira: lo normal es encontrar un cajón vacío, con el hueco de las guías abierto al exterior.

  • Pega espuma en el contorno de la tapa, para que cierre contra el marco.
  • Rellena el cajón con planchas de poliestireno extruido o lana mineral recortadas a medida, sin bloquear el recorrido de la cinta ni del eje.
  • Sella el paso de la cinta con un recogedor con cepillo, que los hay específicos.
  • Cuidado: no comprimas nada contra el mecanismo ni tapes los desagües del carril, si los tiene.

Lo que no se arregla con burletes

Hay que ser honesto con el alcance:

  • El frío que entra por el propio cristal no es una corriente: es transmisión. Un vidrio simple pierde calor por toda su superficie y eso solo lo resuelve el doble acristalamiento, o como paliativo una lámina aislante o una cortina gruesa.
  • Un marco de aluminio sin rotura de puente térmico va a estar frío y a condensar aunque las juntas estén perfectas.
  • Una ventana descolgada o con el herraje desajustado no se sella con burlete: hay que regular los herrajes. En muchas ventanas de PVC y aluminio basta con girar los excéntricos de los cierres con una llave allen para que aprieten más.
  • Grietas en el muro o juntas de obra abiertas: eso es silicona o espuma de poliuretano, no burlete.

Y una advertencia importante

No selles por completo una vivienda. Si en casa hay caldera o calentador de gas, estufa de butano o cualquier aparato de combustión, necesita aire para quemar y para evacuar. Las rejillas de ventilación de la cocina y del cuarto de la caldera no se tapan nunca: hacerlo es un riesgo real de intoxicación por monóxido de carbono.

Y en una casa muy hermética sin ventilación, la humedad que generan las personas, la ducha y la cocina no sale, y aparecen condensación y moho. La regla es sellar las infiltraciones no deseadas y mantener la ventilación deliberada: rejillas libres y cinco o diez minutos de ventanas abiertas al día.

Qué se nota de verdad

Sellar las rendijas no va a transformar una casa mal aislada, pero sí hace tres cosas muy perceptibles: desaparece la sensación de corriente en los tobillos, el salón deja de enfriarse en cuanto se apaga la calefacción, y la caldera arranca menos veces. En una vivienda con rendijas evidentes, hablamos de un porcentaje apreciable de la factura de calefacción por un gasto de material de unos pocos euros por hueco.

En resumen

Localiza las fugas con una vela antes de comprar nada, y empieza por la parte baja de la puerta de entrada y por la caja de la persiana, que son las dos grandes. Usa perfil de goma donde haya uso diario y reserva la espuma para huecos irregulares; mide la holgura para elegir el perfil E, P o D. Limpia con alcohol y deja secar, que es lo que decide si durará cinco años o dos semanas. Y no tapes jamás las rejillas de ventilación de la cocina ni de la caldera.

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