Cómo colgar una puerta interior paso a paso

Colgar una puerta interior parece un trabajo de carpintero y en buena medida lo es, pero la versión doméstica —sustituir una puerta por otra en un marco que ya existe, o volver a colgar una que se ha descolgado— está perfectamente al alcance de cualquiera con un destornillador, un nivel y paciencia.
La clave está en entender que una puerta no se ajusta empujándola: se ajusta a base de milímetros en las bisagras.
Antes de comprar: las medidas
Este es el paso donde se cometen los errores caros.
- Mide el hueco de paso, no la puerta vieja: ancho, alto y grosor del marco.
- Mide el ancho en tres alturas, arriba, en medio y abajo. En viviendas antiguas los marcos no son rectangulares, y conviene saberlo antes.
- Anota la mano de la puerta: ponte de pie frente a ella, del lado desde el que se abre empujando. Si las bisagras quedan a tu derecha, es derecha; si a la izquierda, izquierda. Comprar la mano equivocada obliga a cambiar todos los herrajes.
- Cuenta las bisagras y mide su posición desde arriba. Si la puerta nueva viene sin cajear, podrás reutilizar las posiciones existentes.
- Las medidas estándar en España son de 62,5 / 72,5 / 82,5 cm de ancho y 203 cm de alto, pero una casa antigua puede tener cualquier cosa. Si tu hueco no coincide, pide la puerta a medida o cuenta con recortarla.
Un detalle que ahorra disgustos: en el baño y en la cocina, mira si hay que dejar holgura inferior para ventilación, y si vas a poner suelo nuevo, cuenta con su grosor antes de cortar la puerta.
Herramienta necesaria
- Destornillador y atornillador, con puntas que encajen bien: una punta pequeña destroza el tornillo de una bisagra.
- Nivel, metro y lápiz.
- Cuñas de madera o cartones finos.
- Formón y maceta, si hay que cajear las bisagras.
- Cepillo o lijadora, si hay que ajustar el canto.
- Sierra de calar con hoja fina, si hay que recortar el alto.
- Una segunda persona. Una puerta pesa entre 20 y 35 kg y hay que mantenerla en posición mientras se marca.
Paso 1: quitar la puerta vieja
Con la puerta cerrada o entornada y una cuña debajo para que no se venza:
- Afloja primero los tornillos de la bisagra central, si hay tres, luego la inferior y por último la superior. Hacerlo en orden evita que la puerta caiga de golpe.
- Guarda los tornillos; si los del marco están pasados, necesitarás unos más gruesos o tacos de madera.
- Revisa el marco ahora que está libre: comprueba con el nivel si está plomado, y si los cajeados de las bisagras están sanos.
Si el marco está desplomado más de unos milímetros, ninguna puerta va a cerrar bien. Eso hay que corregirlo antes, calzando el premarco.
Paso 2: presentar y ajustar la puerta nueva
Aquí se decide el resultado. La puerta tiene que tener holgura uniforme: unos 3 mm en los laterales y arriba, y entre 5 y 10 mm abajo según el suelo.
- Presenta la puerta en el hueco apoyada en cuñas, hasta dejar esas holguras.
- Marca con lápiz cualquier zona que roce.
- Cepilla o lija el canto poco a poco, probando a menudo. Es mucho más rápido quitar dos veces que reponer una vez.
- Si hay que recortar el alto, hazlo por abajo y nunca más de lo que permita el alma de la puerta: una puerta hueca tiene un listón perimetral de unos 3 o 4 cm, y si lo rebasas abres el panel.
- Bisela ligeramente el canto del lado de cierre, unos 2 o 3 grados. Es un detalle de carpintero: permite que la puerta gire sin roce en el último tramo.
- Sella los cantos cortados con barniz o pintura, sobre todo en baños.
Paso 3: las bisagras
Si la puerta viene precajeada y coincide con el marco, es atornillar y listo. Si no:
- Coloca la puerta en posición con las cuñas y marca la posición de las bisagras pasando el lápiz desde el marco al canto de la puerta.
- Marca el contorno exacto de cada bisagra y su profundidad, que es el grosor de la pala.
- Cajea con formón: primero el contorno con cortes verticales suaves, luego vacía desde el centro. La bisagra debe quedar a ras, ni hundida ni sobresaliendo. Una bisagra hundida un milímetro hace que la puerta no cierre.
- Taladra con broca fina antes de atornillar, para no partir la madera.
- Atornilla primero un solo tornillo por bisagra, prueba el giro y el cierre, y solo entonces pon el resto. Es el paso que la gente se salta y el que luego obliga a desmontar todo.
Paso 4: cerradura y picaporte
- Mide la altura, normalmente entre 95 y 105 cm desde el suelo, y cópiala de las otras puertas de la casa para que el conjunto quede coherente.
- Marca y taladra el alojamiento del cuerpo con broca de campana, y el paso del eje por los dos lados.
- Monta el cuerpo, el eje y las manillas.
- Cierra la puerta y marca con lápiz dónde golpea el pestillo en el marco. Ahí va el cerradero.
- Cajea y atornilla la placa. Si queda un pelo desplazado, muchos cerraderos tienen holgura en los tornillos para corregir un milímetro o dos.
Los problemas típicos y su causa real
- Roza por arriba en el lado de cierre: la puerta se ha descolgado. Casi siempre son los tornillos de la bisagra superior, que han perdido agarre. Solución: tornillos más largos que lleguen al premarco, o rellenar el agujero con tacos de madera y cola y volver a atornillar. Es la avería más común de todas.
- Roza por abajo: suele ser el suelo nuevo o una moqueta. Recorte por abajo.
- No encaja el pestillo: cerradero mal posicionado. Afloja, mueve y vuelve a fijar.
- Se abre o se cierra sola: el marco está desplomado. Un truco aceptable: saca el pasador de una bisagra, dale un golpe suave para curvarlo mínimamente y vuelve a montarlo; genera la fricción justa para que se quede quieta.
- Chirría: grafito en polvo o un poco de vaselina en el pasador. El aceite atrae polvo y vuelve peor en unos meses.
- Queda holgura en invierno y roza en verano: la madera trabaja. Si es leve, se vive con ello; si no, biselar el canto.
Cuándo no merece la pena hacerlo solo
Si hay que sustituir el marco o el premarco, si la puerta es maciza y muy pesada, si es cortafuegos —ahí la holgura y los herrajes están normalizados y alterarlos invalida su función— o si son varias puertas de la casa a la vez, ahí un carpintero lo hace en una mañana y queda recto. Una puerta sola, en un marco sano, es un trabajo de tarde.
En resumen
Mide el hueco en tres alturas y apunta la mano antes de comprar. Quita la bisagra superior en último lugar, presenta con cuñas dejando 3 mm alrededor, bisela el canto de cierre y cajea las bisagras a ras, no hundidas. Pon un solo tornillo por bisagra y prueba antes de apretar todo. Y si una puerta de tu casa roza por arriba, no la cepilles: aprieta o sustituye los tornillos de la bisagra de arriba, que es el problema el noventa por ciento de las veces.
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