Cómo colgar una puerta interior paso a paso

Cómo colgar una puerta interior en 4 pasos
Índice
  1. Antes de comprar: las medidas
  2. Herramienta necesaria
  3. Paso 1: quitar la puerta vieja
  4. Paso 2: presentar y ajustar la puerta nueva
  5. Paso 3: las bisagras
  6. Paso 4: cerradura y picaporte
  7. Los problemas típicos y su causa real
  8. Cuándo no merece la pena hacerlo solo
  9. En resumen

Colgar una puerta interior parece un trabajo de carpintero y en buena medida lo es, pero la versión doméstica —sustituir una puerta por otra en un marco que ya existe, o volver a colgar una que se ha descolgado— está perfectamente al alcance de cualquiera con un destornillador, un nivel y paciencia.

La clave está en entender que una puerta no se ajusta empujándola: se ajusta a base de milímetros en las bisagras.

Antes de comprar: las medidas

Este es el paso donde se cometen los errores caros.

  • Mide el hueco de paso, no la puerta vieja: ancho, alto y grosor del marco.
  • Mide el ancho en tres alturas, arriba, en medio y abajo. En viviendas antiguas los marcos no son rectangulares, y conviene saberlo antes.
  • Anota la mano de la puerta: ponte de pie frente a ella, del lado desde el que se abre empujando. Si las bisagras quedan a tu derecha, es derecha; si a la izquierda, izquierda. Comprar la mano equivocada obliga a cambiar todos los herrajes.
  • Cuenta las bisagras y mide su posición desde arriba. Si la puerta nueva viene sin cajear, podrás reutilizar las posiciones existentes.
  • Las medidas estándar en España son de 62,5 / 72,5 / 82,5 cm de ancho y 203 cm de alto, pero una casa antigua puede tener cualquier cosa. Si tu hueco no coincide, pide la puerta a medida o cuenta con recortarla.

Un detalle que ahorra disgustos: en el baño y en la cocina, mira si hay que dejar holgura inferior para ventilación, y si vas a poner suelo nuevo, cuenta con su grosor antes de cortar la puerta.

Herramienta necesaria

  • Destornillador y atornillador, con puntas que encajen bien: una punta pequeña destroza el tornillo de una bisagra.
  • Nivel, metro y lápiz.
  • Cuñas de madera o cartones finos.
  • Formón y maceta, si hay que cajear las bisagras.
  • Cepillo o lijadora, si hay que ajustar el canto.
  • Sierra de calar con hoja fina, si hay que recortar el alto.
  • Una segunda persona. Una puerta pesa entre 20 y 35 kg y hay que mantenerla en posición mientras se marca.

Paso 1: quitar la puerta vieja

Con la puerta cerrada o entornada y una cuña debajo para que no se venza:

  1. Afloja primero los tornillos de la bisagra central, si hay tres, luego la inferior y por último la superior. Hacerlo en orden evita que la puerta caiga de golpe.
  2. Guarda los tornillos; si los del marco están pasados, necesitarás unos más gruesos o tacos de madera.
  3. Revisa el marco ahora que está libre: comprueba con el nivel si está plomado, y si los cajeados de las bisagras están sanos.

Si el marco está desplomado más de unos milímetros, ninguna puerta va a cerrar bien. Eso hay que corregirlo antes, calzando el premarco.

Paso 2: presentar y ajustar la puerta nueva

Aquí se decide el resultado. La puerta tiene que tener holgura uniforme: unos 3 mm en los laterales y arriba, y entre 5 y 10 mm abajo según el suelo.

  1. Presenta la puerta en el hueco apoyada en cuñas, hasta dejar esas holguras.
  2. Marca con lápiz cualquier zona que roce.
  3. Cepilla o lija el canto poco a poco, probando a menudo. Es mucho más rápido quitar dos veces que reponer una vez.
  4. Si hay que recortar el alto, hazlo por abajo y nunca más de lo que permita el alma de la puerta: una puerta hueca tiene un listón perimetral de unos 3 o 4 cm, y si lo rebasas abres el panel.
  5. Bisela ligeramente el canto del lado de cierre, unos 2 o 3 grados. Es un detalle de carpintero: permite que la puerta gire sin roce en el último tramo.
  6. Sella los cantos cortados con barniz o pintura, sobre todo en baños.

Paso 3: las bisagras

Si la puerta viene precajeada y coincide con el marco, es atornillar y listo. Si no:

  1. Coloca la puerta en posición con las cuñas y marca la posición de las bisagras pasando el lápiz desde el marco al canto de la puerta.
  2. Marca el contorno exacto de cada bisagra y su profundidad, que es el grosor de la pala.
  3. Cajea con formón: primero el contorno con cortes verticales suaves, luego vacía desde el centro. La bisagra debe quedar a ras, ni hundida ni sobresaliendo. Una bisagra hundida un milímetro hace que la puerta no cierre.
  4. Taladra con broca fina antes de atornillar, para no partir la madera.
  5. Atornilla primero un solo tornillo por bisagra, prueba el giro y el cierre, y solo entonces pon el resto. Es el paso que la gente se salta y el que luego obliga a desmontar todo.

Paso 4: cerradura y picaporte

  1. Mide la altura, normalmente entre 95 y 105 cm desde el suelo, y cópiala de las otras puertas de la casa para que el conjunto quede coherente.
  2. Marca y taladra el alojamiento del cuerpo con broca de campana, y el paso del eje por los dos lados.
  3. Monta el cuerpo, el eje y las manillas.
  4. Cierra la puerta y marca con lápiz dónde golpea el pestillo en el marco. Ahí va el cerradero.
  5. Cajea y atornilla la placa. Si queda un pelo desplazado, muchos cerraderos tienen holgura en los tornillos para corregir un milímetro o dos.

Los problemas típicos y su causa real

  • Roza por arriba en el lado de cierre: la puerta se ha descolgado. Casi siempre son los tornillos de la bisagra superior, que han perdido agarre. Solución: tornillos más largos que lleguen al premarco, o rellenar el agujero con tacos de madera y cola y volver a atornillar. Es la avería más común de todas.
  • Roza por abajo: suele ser el suelo nuevo o una moqueta. Recorte por abajo.
  • No encaja el pestillo: cerradero mal posicionado. Afloja, mueve y vuelve a fijar.
  • Se abre o se cierra sola: el marco está desplomado. Un truco aceptable: saca el pasador de una bisagra, dale un golpe suave para curvarlo mínimamente y vuelve a montarlo; genera la fricción justa para que se quede quieta.
  • Chirría: grafito en polvo o un poco de vaselina en el pasador. El aceite atrae polvo y vuelve peor en unos meses.
  • Queda holgura en invierno y roza en verano: la madera trabaja. Si es leve, se vive con ello; si no, biselar el canto.

Cuándo no merece la pena hacerlo solo

Si hay que sustituir el marco o el premarco, si la puerta es maciza y muy pesada, si es cortafuegos —ahí la holgura y los herrajes están normalizados y alterarlos invalida su función— o si son varias puertas de la casa a la vez, ahí un carpintero lo hace en una mañana y queda recto. Una puerta sola, en un marco sano, es un trabajo de tarde.

En resumen

Mide el hueco en tres alturas y apunta la mano antes de comprar. Quita la bisagra superior en último lugar, presenta con cuñas dejando 3 mm alrededor, bisela el canto de cierre y cajea las bisagras a ras, no hundidas. Pon un solo tornillo por bisagra y prueba antes de apretar todo. Y si una puerta de tu casa roza por arriba, no la cepilles: aprieta o sustituye los tornillos de la bisagra de arriba, que es el problema el noventa por ciento de las veces.

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