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Cómo hacer tus propios productos de limpieza

Cómo hacer tus propios productos de limpieza
Un pequeño taller químico en la despensa de tu cocina
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Un pequeño taller químico en la despensa de tu cocina
- Por qué merece la pena fabricar tus propios productos de limpieza
- Los cuatro ingredientes que necesitas tener siempre
- Limpiador multiusos de vinagre, agua y limón
- Desinfectante para el baño con agua oxigenada
- Quitagrasa de cocina con bicarbonato y jabón
- Abrillantador de madera con aceite de oliva y vinagre
- Suavizante para la ropa con vinagre o bicarbonato
- Recetas rápidas en formato tabla
- Quitamanchas caseros: manchas concretas, soluciones concretas
- Aromatizante ambiental sin químicos raros
- Errores a evitar y precauciones importantes
- Etiquetado y almacenamiento correctos
- Consejos extra para sacarle todo el partido a la limpieza casera
- Preguntas frecuentes
- ¿El vinagre huele mucho durante la limpieza?
- ¿Cuánto duran los productos caseros una vez preparados?
- ¿Se pueden usar productos caseros con niños pequeños en casa?
- ¿Funcionan tan bien como los productos comerciales?
- ¿Es necesario usar guantes?
- ¿Puedo usar aceites esenciales de cualquier tipo?
- Cerrando el círculo: pequeñas mezclas, gran diferencia
Detrás de casi cualquier armario bajo el fregadero español se esconde un pequeño arsenal de botellas de plástico de colores estridentes, con etiquetas llenas de advertencias en letra diminuta y olores que, seamos sinceros, mezclados unos con otros marean bastante. La cuestión es que no necesitas la mayoría de esos botes para tener una casa impecable. De hecho, con cuatro ingredientes básicos (vinagre, bicarbonato, agua oxigenada y un jabón neutro) podrías cubrir el noventa por ciento de las tareas de limpieza doméstica sin despeinarte y, de paso, ahorrar bastante dinero cada mes.
Este artículo no va de discursos ecologistas ni de recetas que suenan a alquimia medieval. Va de fórmulas sencillas, probadas en cocinas y baños reales, que funcionan, que huelen bien cuando les añades un toque cítrico y que puedes preparar en cinco minutos con lo que ya tienes en la despensa. Vamos a ver qué mezclas conviene tener siempre listas, en qué proporciones, cómo etiquetarlas para no liarnos y, muy importante, qué combinaciones jamás deberías intentar. Al final tendrás una pequeña colección de productos hechos a mano que rinden tanto o más que los comerciales, sin tanto envase de usar y tirar acumulándose en el contenedor amarillo.
Por qué merece la pena fabricar tus propios productos de limpieza
Antes de meternos en materia con las recetas, conviene entender por qué cada vez más gente se pasa a lo casero. Y no, no es una moda pasajera de redes sociales: es una decisión bastante lógica cuando uno hace números y lee etiquetas.
En el plano económico, la diferencia es abismal. Un litro de vinagre blanco cuesta lo que apenas una pequeña dosis de limpiacristales industrial, y con ese mismo litro puedes preparar tres o cuatro botes de multiusos. El bicarbonato es igual de barato y rinde una barbaridad. Si sumas lo que gasta una familia media a lo largo de un año en desengrasantes, abrillantadores, suavizantes, quitamanchas, ambientadores y limpiacristales, hablamos de una cifra que sorprende. Cambiar a preparaciones caseras puede suponer un ahorro anual considerable, y ese ahorro es real y sostenido en el tiempo, no una oferta puntual.
En el plano de la salud, la historia es todavía más interesante. Muchos productos comerciales contienen tensioactivos agresivos, fragancias sintéticas y compuestos que se quedan flotando en el aire de casa durante horas después de usarlos. Si en tu hogar hay personas con asma, alergias, dermatitis o niños pequeños que gatean por el suelo y luego se llevan las manos a la boca, reducir la exposición a esas sustancias es una ventaja importante. Las mezclas caseras se basan en ingredientes de grado alimentario o de uso muy común, lo cual no significa que sean inofensivas al cien por cien (el vinagre concentrado escuece si te salpica un ojo, ojo con eso), pero sí que la carga química ambiental de tu casa baja de forma notable.
Y luego está el impacto medioambiental. Cada botella de plástico que no compras es una botella que no acaba en un vertedero ni en el mar. Cada litro de producto biodegradable que echas por el desagüe es un litro que no complica el trabajo de las depuradoras. Fabricar en casa te obliga a reutilizar envases de spray, botellas de vidrio y frascos que ya tenías, alargando su vida útil. Es una forma pequeña pero real de reducir tu huella diaria sin renunciar a nada.
Los cuatro ingredientes que necesitas tener siempre
Antes de lanzarnos a las recetas, conviene hacer una compra base. Estos son los pilares sobre los que se construye toda la química doméstica que vamos a ver. Con estos cuatro, más un puñado de aceites esenciales opcionales, tendrás material para meses.
- Vinagre blanco de limpieza (5-10% de acidez). No es el mismo que el de cocina, aunque en apuros vale. El de limpieza es más concentrado y suele venir en garrafa.
- Bicarbonato de sodio. Se vende en droguerías y supermercados en paquetes grandes bastante económicos. Que no te vendan el de repostería a precio de oro para lo mismo.
- Agua oxigenada de 3% (10 volúmenes), la de toda la vida de las farmacias. Barata, desinfectante y biodegradable.
- Jabón neutro líquido (tipo jabón de Marsella auténtico o jabón potásico). Sirve para casi todo lo que implique arrastrar grasa.
Como extras muy recomendables tendrías alcohol de 96 grados, sal gruesa, limones frescos, aceite de oliva (sí, del mismo que aliñas la ensalada) y algún aceite esencial para aromatizar: lavanda, árbol del té, limón, eucalipto, menta o naranja son los más versátiles.
Limpiador multiusos de vinagre, agua y limón
Este es el rey de las mezclas caseras y probablemente el único que vas a usar todos los días. Sirve para encimeras, azulejos, mamparas, cristales, puertas, interruptores, mesas de comedor, superficies de plástico, electrodomésticos por fuera y prácticamente cualquier superficie no porosa que no sea mármol ni piedra natural.
Receta base para 500 ml:
- 250 ml de vinagre blanco
- 250 ml de agua (mejor destilada o hervida y enfriada, para que dure más)
- La cáscara de un limón (solo la parte amarilla, sin lo blanco)
- Opcional: 10 gotas de aceite esencial de limón o lavanda
El truco que marca la diferencia es macerar la cáscara de limón en el vinagre durante una semana antes de diluir con agua. Metes las cáscaras en un tarro con el vinagre, cierras, dejas en un armario oscuro y esperas siete días. Cuando lo abres, tienes un vinagre que huele a cítrico intenso y ha perdido buena parte del pinchazo avinagrado. Luego cuelas, diluyes con el agua y lo pasas a un spray. Ese líquido dura semanas en perfectas condiciones y limpia como un demonio.
Para cristales, la versión ganadora lleva un chorrito de alcohol además: 200 ml de agua, 200 ml de vinagre, 100 ml de alcohol y unas gotas de jabón neutro. Seca sin dejar marca y va estupendo con papel de periódico o una bayeta de microfibra.
Desinfectante para el baño con agua oxigenada
El baño es zona sensible. Se acumulan bacterias, hongos, restos de jabón, cal, pelos y una mezcla de todo lo anterior que hay que atacar con algo que desinfecte de verdad. Aquí el vinagre solo se queda corto, así que entramos en el terreno del agua oxigenada o el alcohol.
Desinfectante potente para inodoro, lavabo y ducha:
- 400 ml de agua oxigenada de 3%
- 100 ml de agua
- 15 gotas de aceite esencial de árbol del té (poderoso antifúngico y antibacteriano)
- Opcional: 5 gotas de aceite esencial de menta o eucalipto
Se guarda en una botella spray opaca u oscura, porque el agua oxigenada se degrada con la luz. Se aplica sobre la superficie, se deja actuar cinco minutos y se retira con un paño húmedo. Ideal para el asiento del váter, grifos, mango de la ducha y todo lo que se toca con las manos húmedas.
Para juntas de azulejos ennegrecidas por moho, una pasta de bicarbonato con agua oxigenada hasta lograr textura cremosa, se aplica con un cepillo viejo de dientes, se deja actuar media hora y se aclara. Los resultados son espectaculares en juntas amarillentas o con puntos negros de humedad.
Si prefieres el alcohol, funciona igual de bien para desinfección de contacto rápido: 700 ml de alcohol de 96 grados diluidos con 300 ml de agua destilada te dan una solución al 70% que es exactamente la proporción más eficaz para eliminar patógenos. Le añades unas gotas de aceite esencial y ya lo tienes.
Quitagrasa de cocina con bicarbonato y jabón
La cocina es el otro campo de batalla. Aquí hablamos de grasa incrustada, salpicaduras quemadas en los fogones, campanas extractoras cubiertas de una película pegajosa y hornos que llevan meses pidiendo auxilio. Para todo esto, la combinación reina es bicarbonato más jabón.
Pasta desengrasante universal:
- 4 cucharadas de bicarbonato
- 2 cucharadas de jabón neutro líquido
- 1 cucharada de agua caliente
- Opcional: unas gotas de vinagre para reforzar (añadir justo antes de usar)
Se mezcla hasta obtener una pasta espesa, tipo dentífrico. Se aplica sobre la superficie grasa con una esponja o un pincel de silicona, se deja actuar entre diez y treinta minutos según lo incrustada que esté la mugre, y se restriega con una esponja no metálica. La grasa sale con una facilidad que sorprende, sobre todo en campanas extractoras y encimeras cercanas a los fogones.
Para el horno, el clásico infalible es cubrir el interior con una pasta espesa de bicarbonato y agua por la noche, dejarlo actuar hasta la mañana siguiente y rascar con una espátula de plástico. Lo que sale es una mezcla oscura de grasa emulsionada que se retira con un paño húmedo. Luego pasas un spray de vinagre diluido para neutralizar restos y darle brillo.
Abrillantador de madera con aceite de oliva y vinagre
Los muebles de madera necesitan un mimo específico. Los limpiadores agresivos les quitan el brillo natural y los resecan. La solución tradicional de las abuelas sigue siendo la mejor y cabe en cualquier armario.
Abrillantador nutritivo para madera:
- 3 partes de aceite de oliva virgen
- 1 parte de vinagre blanco
- Opcional: unas gotas de aceite esencial de limón
Se mezcla bien (hay que agitar cada vez porque se separa) y se aplica con un paño de algodón o microfibra, en pequeñas cantidades. El vinagre limpia y arrastra el polvo, el aceite nutre e hidrata la madera y aporta un brillo cálido, natural, sin esa capa pegajosa que dejan los abrillantadores en spray comerciales. Va perfecto para mesas, sillas, aparadores, marcos y suelos de madera tratada.
Para muebles muy resecos o que llevan tiempo sin cuidarse, aplica solo aceite de oliva con un paño, deja actuar media hora, y luego pasa el paño con la mezcla de vinagre para retirar el exceso. Recuperan el color en una sola aplicación.
Suavizante para la ropa con vinagre o bicarbonato
Aquí hay dos escuelas y ambas funcionan. El vinagre y el bicarbonato son suavizantes naturales estupendos, y una vez lavada la ropa no queda ni rastro de olor, así que tranquilidad total.
Suavizante de vinagre:
- 500 ml de vinagre blanco
- 15 gotas de aceite esencial (lavanda, naranja, algodón limpio)
- Opcional: 1 cucharada de glicerina vegetal para reforzar la suavidad
Se guarda en una botella y se echa un vasito (unos 100 ml) en el compartimento del suavizante de la lavadora. Además de suavizar las fibras, desincrusta la cal de la lavadora, arrastra restos de detergente y deja las prendas más flexibles y absorbentes. Los que hemos vivido en zonas de aguas duras notamos la diferencia enseguida.
Suavizante de bicarbonato:
- 2 cucharadas de bicarbonato disueltas en el tambor antes de poner la ropa
Sencillísimo. Ablanda el agua, potencia la acción del detergente y neutraliza olores. Especialmente bueno para ropa deportiva, toallas y prendas de niños pequeños.
Si tienes ropa que huele a humedad, a sudor incrustado o a comida, prueba a añadir además del suavizante media taza de bicarbonato directamente al tambor. Es un truco infalible para toallas que han cogido ese olor rancio de haberse secado mal.
Recetas rápidas en formato tabla
Para que puedas tenerlas a mano de un vistazo, aquí tienes las proporciones básicas de las mezclas más útiles. Guarda esta tabla y no volverás a necesitar buscar recetas cada vez.
| Producto | Ingrediente principal | Ingrediente secundario | Uso principal |
|---|---|---|---|
| Multiusos | Vinagre (50%) | Agua + cáscara de limón | Superficies no porosas |
| Limpiacristales | Vinagre (40%) | Agua + alcohol (20%) | Espejos y ventanas |
| Desinfectante baño | Agua oxigenada (80%) | Aceite árbol del té | Sanitarios, mamparas |
| Desengrasante | Bicarbonato (pasta) | Jabón neutro | Cocina, horno, campana |
| Abrillantador madera | Aceite oliva (75%) | Vinagre (25%) | Muebles, suelos madera |
| Suavizante ropa | Vinagre (100%) | Aceite esencial | Lavadora, cal |
| Quitamanchas | Bicarbonato + percarbonato | Agua caliente | Ropa blanca, sudor |
| Ambientador | Agua + alcohol | Aceites esenciales | Textiles y aire |
| Antical grifos | Vinagre puro | Sal gruesa (opcional) | Grifería y ducha |
| Fregasuelos | Agua caliente | Jabón + vinagre | Baldosas, gres |
Quitamanchas caseros: manchas concretas, soluciones concretas
Aquí no vale una única fórmula. Cada mancha responde mejor a un tratamiento distinto, y cuanto antes se ataque, mejores resultados. Estas son las combinaciones que realmente funcionan:
Manchas de aceite y grasa en ropa: Espolvorea bicarbonato o talco directamente sobre la mancha en cuanto ocurra, deja que absorba durante quince minutos, retira con un cepillo y luego frota con una gota de jabón neutro directamente sobre la mancha antes de meter en la lavadora.
Manchas de vino tinto: Sal gruesa sobre la mancha fresca para absorber, y luego una mezcla al 50% de agua oxigenada y agua fría antes de lavar. Nada de agua caliente, que fija la mancha.
Manchas de sudor amarillentas en camisas blancas: Pasta de bicarbonato con agua oxigenada, se deja actuar treinta minutos y se lava normal. Devuelve el blanco a camisas que parecían perdidas.
Manchas de tinta o boli: Aplicar alcohol de 96 grados con un algodón, tocando y levantando (no frotar), hasta que salga el pigmento.
Manchas de sangre: Solo agua fría al principio, nunca caliente. Después, agua oxigenada aplicada directamente si el tejido lo permite. Burbujea y arrastra el hierro de la hemoglobina.
Manchas de café o té: Agua tibia con vinagre blanco al 50%, aplicado sobre la mancha antes del lavado.
Manchas de tomate o salsas rojas: Un poquito de zumo de limón y sal, se deja al sol durante una hora si es posible, y se lava normal. El sol acaba el trabajo.
Aromatizante ambiental sin químicos raros
Los ambientadores comerciales son básicamente una mezcla de disolventes con perfumes sintéticos que no huelen a nada natural. En casa puedes hacer algo mucho más elegante, sutil y saludable sin gastar prácticamente nada.
Spray ambientador básico:
- 200 ml de agua destilada
- 50 ml de alcohol de 96 grados (ayuda a fijar el aroma y a que se evapore rápido)
- 20-30 gotas de aceite esencial a elegir
Combinaciones que funcionan de maravilla:
- Lavanda + naranja: relajante, ideal para dormitorios
- Limón + menta: energético, perfecto para cocina y baño
- Eucalipto + romero: refrescante, muy limpio, para salones
- Canela + naranja + clavo: cálido, especialmente agradable en otoño e invierno
- Árbol del té + lavanda: purificante, ideal después de que haya habido gente enferma
Para el baño hay otra opción muy elegante: un difusor con caña de bambú o palitos. Basta con mezclar aceite mineral neutro o de almendras con veinte gotas de aceite esencial y meter unos palitos de junco o brochetas de madera. Se le da la vuelta a los palitos una vez a la semana y aromatiza discretamente durante meses.
Otro truco de las abuelas: hervir en una olla pequeña cáscaras de naranja o limón con canela en rama y clavos de olor. El vapor perfuma toda la casa en cuestión de minutos y hay quien lo llama "el ambientador de las madres" porque huele a hogar.
Errores a evitar y precauciones importantes
Aquí viene la parte seria del artículo. Que sean productos caseros no significa que puedas hacer lo que te dé la gana con ellos. Hay combinaciones que pueden ser peligrosas y superficies que se estropean con lo que precisamente creemos que las va a cuidar. Léelo con atención.
Jamás mezcles vinagre con lejía. Se libera cloro gaseoso, que es tóxico e irrita gravemente las vías respiratorias. En una habitación pequeña como un baño, sin ventilación, puede provocar una intoxicación seria. Si acabas de usar lejía para desinfectar y quieres pasar el multiusos de vinagre, aclara antes con agua abundante y espera un rato.
Jamás mezcles agua oxigenada con vinagre. Se forma ácido peracético, que es corrosivo y muy irritante para piel y pulmones. Si quieres usar los dos productos, aplica primero uno, aclara, y luego el otro.
Jamás mezcles lejía con amoniaco. Aunque nadie usa amoniaco en preparaciones caseras, muchos productos comerciales lo contienen. Si mezclas, se libera cloramina, otro gas tóxico.
No uses vinagre sobre mármol, granito ni superficies de piedra natural. El ácido acético del vinagre disuelve el carbonato cálcico de la piedra y deja marcas mates permanentes que no se pueden recuperar sin un pulido profesional. Lo mismo aplica a encimeras de terrazo, algunas cerámicas artesanales y superficies con acabados calcáreos.
No uses vinagre sobre parqué sin sellar o madera cruda. Puede levantar el barniz y decolorar la madera. En parqué barnizado normal sí funciona diluido, pero siempre haz una prueba en una zona escondida.
No uses bicarbonato sobre aluminio. Puede oxidarlo y dejar marcas oscuras. Para el aluminio, mejor jabón neutro y ya está.
No mezcles todo en un solo bote pensando que hará más efecto. El bicarbonato con vinagre efervesce, se neutraliza y pierdes las propiedades de ambos. Se usan por separado, o se combinan justo antes de aplicar y actuando en frío.
Ventila siempre bien cuando limpies, especialmente con productos que contengan alcohol o agua oxigenada. Aunque sean caseros, los vapores en espacios cerrados pueden marear.
Prueba en zona no visible cada vez que estrenes una superficie o material nuevo. Un rincón detrás de un mueble o un canto de baldosa te dirán en dos minutos si tu mezcla es compatible.
Etiquetado y almacenamiento correctos
Este es el paso que casi todo el mundo se salta y luego se lía. Cuando tienes cuatro o cinco sprays hechos a mano en un armario, si no están etiquetados vas a coger el desengrasante fuerte para limpiar los cristales o el desinfectante potente para pasar por la madera. Y ahí empiezan los problemas.
Norma de oro: etiqueta absolutamente todo. Aunque creas que te vas a acordar, no te vas a acordar. Usa etiquetas adhesivas, cinta de carrocero con rotulador permanente o simplemente una pegatina blanca. En la etiqueta debe aparecer:
- Qué es (multiusos cítrico, desinfectante baño, etc.)
- Fecha de preparación
- Ingredientes principales (para tenerlo claro si hay dudas o si alguien más lo va a usar)
- Precauciones básicas si las hay (no usar en mármol, agitar antes)
En cuanto al almacenamiento:
- Guarda todo en envases opacos o en armarios oscuros. La luz degrada especialmente el agua oxigenada y los aceites esenciales.
- Mantén los preparados lejos de fuentes de calor (junto al horno, sobre la lavadora en marcha, en el tendedero al sol).
- Los sprays con agua tienen una vida útil limitada. El multiusos de vinagre dura fácilmente dos meses, el desinfectante de agua oxigenada un mes, y las mezclas con solo alcohol pueden durar seis meses o más.
- Fuera del alcance de niños y mascotas, siempre. Que sean caseros no los convierte en zumo.
- Reutiliza botellas de spray de productos anteriores, pero enjuagando muy bien antes para evitar residuos incompatibles.
Una idea práctica es tener una pequeña estación de limpieza: una caja o bandeja con todos tus sprays juntos, etiquetados, con un par de bayetas de microfibra dobladas, un cepillo de dientes viejo para juntas, un rascador de plástico y un pulverizador vacío para dilución rápida. Así, cuando toca limpiar, no pierdes tiempo buscando cosas.
Consejos extra para sacarle todo el partido a la limpieza casera
Ahora que ya tienes las recetas base, unos cuantos matices que separan a los aficionados de los que realmente dominan la limpieza casera:
Usa siempre agua caliente para diluir el jabón y el bicarbonato: se disuelven mejor y activan más su acción. Para las mezclas con vinagre y agua oxigenada, agua fría o templada, ya que el calor los degrada.
Las bayetas de microfibra multiplican la eficacia de cualquier producto. Absorben más, arrastran mejor la mugre y necesitan menos líquido. Un buen paño de microfibra hidratado solo con agua ya limpia bastante.
Cambia y lava las bayetas con frecuencia. Una bayeta sucia es un vehículo de bacterias que reparte más porquería de la que quita. Lávalas a 60 grados con detergente y un chorrito de vinagre.
Aprovecha el vapor. Un caldero de agua hirviendo con vinagre, aplicado con un paño sobre grifería con cal, disuelve incrustaciones en segundos. Los limones cortados calentados en el microondas dos minutos ablandan la mugre pegada dentro del microondas y luego se retira con un simple paño.
Combina limpieza y organización. No sirve de nada limpiar sobre un caos: primero recoges, después limpias. Es diez veces más rápido y el resultado es completamente distinto.
Para los espejos y grifería, seca siempre con un paño limpio y seco después de limpiar. La mayoría de las marcas de agua las produce el propio secado natural con cal en suspensión. Si secas activamente, el brillo dura mucho más.
Preguntas frecuentes
¿El vinagre huele mucho durante la limpieza?
Al aplicarlo se nota el olor, sí, pero se disipa completamente en cinco o diez minutos una vez seca la superficie. Si te molesta, la técnica del vinagre macerado con cáscaras de limón durante una semana reduce muchísimo ese olor tan característico. También ayuda añadir aceites esenciales de cítricos, lavanda o menta al preparado. En cualquier caso, es un olor pasajero, no queda impregnado en las superficies como sí ocurre con muchos productos comerciales de fragancia sintética.
¿Cuánto duran los productos caseros una vez preparados?
Depende de la fórmula. Los preparados con solo alcohol aguantan seis meses o más sin problema. Los que llevan vinagre y agua duran unos dos meses en buen estado. Los que llevan agua oxigenada aguantan un mes aproximadamente si están en envase opaco. Los que llevan jabón y bicarbonato en agua son los de vida más corta, unas dos o tres semanas, porque son más susceptibles de que crezcan microorganismos. Por eso conviene preparar cantidades pequeñas, usarlas y volver a fabricar.
¿Se pueden usar productos caseros con niños pequeños en casa?
Sí, y de hecho es una de las razones principales para hacer el cambio. Los ingredientes son mucho menos agresivos que los industriales, así que la exposición a residuos químicos en suelos, juguetes y superficies que los niños tocan constantemente se reduce mucho. Eso sí, no confundas "más natural" con "inofensivo": guarda igualmente los envases fuera de su alcance, no dejes botes destapados, y nunca los uses cuando los niños estén cerca de la superficie a tratar. Ventila bien mientras limpias, como con cualquier producto.
¿Funcionan tan bien como los productos comerciales?
En la inmensa mayoría de tareas domésticas, sí, incluso mejor en algunos casos. Un multiusos de vinagre con limón deja los cristales sin marcas y desinfecta mejor de lo que la gente cree. Un desengrasante de bicarbonato y jabón supera a muchos productos específicos de horno. Un suavizante de vinagre trata la ropa mejor que los suavizantes perfumados, que dejan una capa cerosa sobre las fibras. Donde los caseros pueden quedarse cortos es en desinfección hospitalaria de alto nivel o en tareas muy específicas de tapicerías delicadas, pero para la limpieza cotidiana del hogar rinden perfectamente.
¿Es necesario usar guantes?
No es imprescindible para las mezclas suaves como el multiusos, pero sí es recomendable cuando manejas vinagre puro, agua oxigenada, alcohol de 96 grados o cualquier preparado que uses en grandes cantidades. Protege la piel de la resequedad y evita irritaciones si tienes las manos sensibles. Unos guantes de látex o nitrilo básicos bastan.
¿Puedo usar aceites esenciales de cualquier tipo?
La mayoría de aceites esenciales de calidad alimentaria o cosmética son seguros para preparaciones de limpieza doméstica. Los más recomendables por su eficacia son árbol del té, lavanda, limón, naranja, eucalipto, romero, menta y canela. Ten cuidado con los aceites cítricos si tienes gatos en casa, porque pueden ser irritantes para ellos, y verifica que las botellas indiquen "aceite esencial puro" y no "esencia" o "fragancia", que son productos sintéticos sin las mismas propiedades. Con veinte o treinta gotas por medio litro suele ser suficiente para aromatizar bien sin sobrecargar.
Cerrando el círculo: pequeñas mezclas, gran diferencia
Lo mejor de fabricar tus propios productos de limpieza no es el ahorro, aunque sea real. Tampoco es el impacto medioambiental, aunque también cuente. Lo mejor es la sensación de saber exactamente qué estás usando en tu casa, en las superficies que tocan tus manos y las de tu familia, en los platos donde comes, en la ropa que llevas puesta todo el día. Es recuperar cierto control sobre algo tan cotidiano que ni pensamos en ello.
También es un pequeño acto de rebeldía contra la idea de que necesitas un producto especializado para cada mancha, cada superficie y cada rincón. La realidad es que tres o cuatro mezclas bien preparadas cubren prácticamente todo lo que tu casa te va a pedir. Al principio parece raro no tener el armario lleno de botellas de colores, pero pronto te das cuenta de que estabas gastando dinero y espacio en productos que hacían lo mismo que un buen vinagre con limón.
Empieza por lo básico: prepara el multiusos con cáscaras de limón esta misma semana, hazte con un buen bote de bicarbonato y agua oxigenada, guarda unas cuantas botellas de spray vacías, y ve incorporando recetas poco a poco. En un mes tendrás tu propia rutina, tus mezclas favoritas ajustadas a tus gustos, y probablemente algún vecino curioso preguntándote qué diablos usas para tener los cristales tan brillantes. Ahí sabrás que has entrado, sin querer, en el club discreto de los que limpian mejor con menos, y ya no querrás salir.
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