Gotelé: qué es y cómo quitarlo (rascar, alisar o tapar)

Pared con textura de gotelé
Índice
  1. Qué es exactamente
  2. Antes de decidir: la comprobación del amianto
  3. Las cuatro opciones
    1. 1. Rascar en húmedo
    2. 2. Alisado con pasta
    3. 3. Placa de yeso laminado
    4. 4. Dejarlo y pintar encima
  4. Cuánto cuesta y cuánto tarda
  5. Si lo haces tú: consejos prácticos
  6. Antes de empezar, comprueba dos cosas
  7. En resumen

Esa textura rugosa llena de pegotes que cubre las paredes y los techos de millones de viviendas españolas tiene nombre: gotelé. Se aplicó de forma masiva entre los años setenta y los noventa, y hoy es una de las primeras cosas que la gente quiere quitar al comprar un piso.

Quitarlo se puede, pero conviene saber en qué consiste cada método antes de empezar, porque la diferencia entre elegir bien o mal son varios días de trabajo y bastante dinero.

Qué es exactamente

El gotelé es pintura plástica espesada que se proyecta sobre la pared con una pistola de gotelé o se aplica con un rodillo de picos. Al secar deja una superficie con relieve.

Se puso de moda por razones muy prácticas para quien construía:

  • Disimula los defectos del enlucido. Con gotelé no hace falta un yeso perfectamente plano, y eso ahorraba mucho tiempo de obra.
  • Oculta pequeñas fisuras y las imperfecciones que van saliendo con los años.
  • Es rápido y barato de aplicar.
  • Resiste bien los roces.

Y hoy se quiere quitar por motivos igual de claros: acumula polvo, es difícil de limpiar, oscurece visualmente la estancia y se asocia a vivienda anticuada. Un piso con gotelé parece más viejo de lo que es.

Antes de decidir: la comprobación del amianto

Un apunte de seguridad que casi nadie menciona. Algunos revestimientos texturados muy antiguos, sobre todo en techos y en edificios anteriores a 2002, pueden contener amianto en su formulación.

No es lo habitual en el gotelé español, que suele ser pintura plástica simple, pero si el edificio es antiguo y vas a lijar en seco —que genera muchísimo polvo—, merece la pena consultarlo. Y en cualquier caso, lijar en seco un techo entero es mala idea por el polvo que genera, lleve lo que lleve.

Las cuatro opciones

1. Rascar en húmedo

Es el método clásico y el que deja mejor resultado si el gotelé está sobre un yeso en buen estado.

  1. Protege el suelo con plástico y cinta, y vacía la habitación. Vas a generar una cantidad de residuo que te sorprenderá.
  2. Humedece la pared con un rodillo o un pulverizador con agua, y deja que empape diez o quince minutos. Repite.
  3. Rasca con una espátula ancha, de unos 20 cm, en ángulo bajo y con movimientos largos.
  4. Ve mojando por zonas, no toda la pared a la vez, porque se seca.

Ventajas: es el más barato y deja la pared limpia de verdad.
Inconvenientes: es lento, sucio y físicamente duro, sobre todo en techos. Y si el gotelé lleva encima varias capas de pintura plástica, cuesta muchísimo más.

Después hay que plastecer la pared entera, lijar y dar imprimación antes de pintar. El rascado nunca deja una superficie lista para pintar directamente.

2. Alisado con pasta

En lugar de quitar el gotelé, se tapa. Se aplican una o dos capas de pasta de alisar con llana sobre el relieve existente, se deja secar y se lija.

Ventajas: mucho menos sucio, bastante más rápido y no depende del estado del gotelé.
Inconvenientes: el acabado depende por completo de la mano de quien lo aplica. Un alisado mal hecho se nota en cuanto le da la luz rasante, y entonces queda peor que el gotelé.

Es la opción que más usan los profesionales hoy, y la que mejor relación calidad-precio ofrece en una vivienda habitada.

Un detalle importante: si el gotelé tiene picos muy pronunciados, hay que matarlos antes con una espátula o una lijadora, o harán falta tantas capas de pasta que no compensa.

3. Placa de yeso laminado

Se atornilla una capa de pladur sobre la pared existente, con perfilería o pegado directamente.

Ventajas: acabado perfecto garantizado, permite meter aislamiento térmico o acústico y pasar instalaciones nuevas.
Inconvenientes: es la opción más cara, resta unos centímetros a la habitación y obliga a recrecer marcos de puertas, enchufes y rodapiés.

Tiene sentido si además del gotelé quieres mejorar el aislamiento, o si las paredes están muy mal.

4. Dejarlo y pintar encima

Totalmente válido si no te molesta la textura. El gotelé admite pintura sin problema y una capa de color claro lo disimula bastante.

Es la opción razonable si alquilas, si vas a vender pronto o si el presupuesto manda.

Cuánto cuesta y cuánto tarda

Como referencia, y sabiendo que varía mucho por zona y por estado de las paredes: rascar es lo más barato en materiales y lo más caro en horas; alisar con pasta es la opción intermedia y la más contratada; el pladur es la más cara con diferencia.

En tiempo, una habitación de tamaño medio supone varios días en cualquiera de los métodos, contando secados. Y pedir presupuesto de alisado a dos o tres profesionales es muy recomendable, porque las diferencias entre ellos suelen ser grandes.

Si lo haces tú: consejos prácticos

  • Empieza por una habitación pequeña o por un armario para coger el truco. No empieces por el salón.
  • Los techos son mucho peor que las paredes: trabajas con los brazos en alto y todo te cae encima. Si solo vas a contratar una parte, que sean los techos.
  • Protección: gafas, mascarilla FFP2 y gorro. El polvo del gotelé es muy fino y se mete en todas partes.
  • Tapa los enchufes e interruptores con cinta y corta la luz de la estancia si vas a trabajar con agua cerca.
  • Protege el suelo con plástico y cartón, no solo plástico: los restos de gotelé son duros y rayan.
  • No tires los restos por el desagüe. Recoge en seco y a la basura.
  • Cuenta con plastecer. Después de rascar, la pared tendrá marcas de espátula y el yeso quedará visto. Siempre hay fase de masilla, lijado e imprimación.

Antes de empezar, comprueba dos cosas

El estado del yeso. Golpea la pared en varios puntos. Si suena hueco, el enlucido está despegado del tabique y al rascar se caerá a cachos. En ese caso, mejor alisar o poner pladur que rascar.

Si hay humedad. Quitar el gotelé de una pared con humedad no arregla nada: la mancha volverá a salir a través del alisado. Resuelve el origen de la humedad primero.

En resumen

El gotelé se puede rascar, alisar con pasta, tapar con pladur o simplemente pintar encima. Rascar da el mejor resultado y es lo más laborioso; alisar es el equilibrio que eligen casi todos; el pladur compensa solo si además buscas aislamiento. Antes de decidir, comprueba que el yeso no suene hueco y que no haya humedades, porque esas dos cosas cambian por completo qué método te conviene.

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