Cómo reparar una tubería que pierde agua: guía paso a paso

Una tubería que pierde agua rara vez avisa con tiempo. Lo normal es descubrirla por una mancha en el techo del vecino, por un recibo del agua que se ha duplicado o por un charco bajo el fregadero. Y entonces hay dos decisiones: qué hacer en los próximos diez minutos y qué hacer después.
Buena parte de estas averías las resuelve cualquiera con herramienta básica. Otras no, y conviene saber distinguirlas antes de empeorar el problema.
Lo primero, siempre: cerrar el agua
Antes de tocar nada, cierra la llave de paso. Si no sabes dónde está la de tu vivienda, búscala ahora y no cuando el agua esté corriendo: suele estar bajo el fregadero, en el armario del baño, en el cuarto de la caldera o en una tapa en el rellano.
Después:
- Abre los grifos más bajos de la casa para vaciar la presión y el agua que queda en el circuito.
- Si el escape está cerca de enchufes, cuadro eléctrico o un aparato, baja el interruptor general antes de secar.
- Seca la zona y pon un recipiente o trapos.
- Haz una foto. Si al final llamas a un profesional o al seguro, te la van a pedir.
Identificar el tipo de tubería
La reparación depende del material, y en una vivienda española es probable que convivan varios porque se han ido cambiando tramos con los años.
- Cobre: rígido, color característico, uniones soldadas. Habitual desde los años setenta.
- Multicapa o PEX: plástico flexible, normalmente blanco o rojo y azul, con uniones a presión o prensadas. Es lo que se instala hoy.
- PVC y PPR: plástico rígido, encolado o termosoldado.
- Acero galvanizado: gris, roscado, en casas antiguas. Se obstruye y se oxida por dentro; cuando empieza a fallar, suele fallar entero.
- Plomo: en instalaciones muy viejas. Gris mate y blando, se raya con una moneda. No se repara: se sustituye, porque es un riesgo sanitario.
Dónde está pinchando: localizar la fuga
El agua corre por la tubería y gotea lejos del origen, así que el punto visible rara vez es el punto averiado.
- Seca todo el tramo y pasa papel de cocina por la parte inferior de la tubería y por cada unión. El papel delata el punto exacto.
- Revisa primero las uniones, los codos y las roscas: ahí están nueve de cada diez fugas.
- Si no ves nada pero sospechas, haz la prueba del contador: cierra todos los grifos y aparatos y mira si la rueda del contador sigue girando. Si gira, hay fuga en la instalación.
- Si la fuga es dentro de la pared o bajo el suelo (mancha de humedad que crece, suelo caliente en un punto si es agua caliente, ruido de agua con todo cerrado), ahí sí hace falta un profesional con detección por geófono o termografía. Picar a ciegas es carísimo en reparación de alicatado.
Reparaciones que puedes hacer tú
Gotea una unión roscada
Es el caso más frecuente y el más simple. Desmonta la unión, retira el teflón viejo por completo y enrolla cinta de teflón nueva, de tres a cinco vueltas, en el sentido del enroscado, es decir, de forma que al apretar la cinta no se desenrolle. Para roscas que sufren presión, mejor pasta de estanqueidad o sellador anaerobio.
Aprieta firme pero sin forzar: el exceso agrieta los racores de latón y los de plástico.
Gotea el flexible del grifo o del inodoro
Casi nunca es la tubería: es la junta de goma del extremo o el propio flexible, que se degrada con los años. Cambiar un flexible cuesta unos pocos euros y cinco minutos. Si el tuyo tiene más de diez años, cámbialo aunque no pierda todavía: un flexible que revienta estando nadie en casa es una de las causas más comunes de siniestro por agua.
Pinchazo pequeño en cobre o multicapa
Para salir del paso de inmediato existen dos soluciones de urgencia:
- Abrazadera de reparación con junta de goma: se aprieta sobre el agujero y aguanta bien la presión. Es la mejor opción provisional.
- Cinta autovulcanizante o venda de resina epoxi, enrollada con tensión varias vueltas sobrepasando la zona.
Las dos son reparaciones temporales, aunque duren meses. Lo correcto es cortar el tramo dañado y empalmar.
Sustituir un tramo
Con multicapa es muy asequible incluso sin experiencia: se corta con una tijera de tubo, se calibra el extremo y se monta un manguito de unión. Hay empalmes de apriete mecánico que solo necesitan dos llaves fijas, sin soldar ni prensar.
En cobre hay dos caminos: soldadura blanda con soplete, que requiere práctica y precauciones contra incendio, o accesorios de presión o a compresión, que resuelven el empalme sin fuego. Para una reparación puntual en casa, estos últimos son la opción sensata.
Desagües que pierden por la unión
En sifones y desagües del fregadero la fuga suele ser la junta cónica de goma, mal colocada o endurecida. Desmonta, limpia los restos de grasa y suciedad y monta la junta nueva con el lado estrecho hacia el interior del tubo. Y aprieta siempre a mano: estas tuercas son de plástico.
Cuándo llamar a un fontanero
Hay situaciones en las que intentarlo sale caro:
- Fuga dentro de pared, techo o suelo.
- Tubería de plomo o instalación de galvanizado degradada.
- Agua que brota a presión y no cede al cerrar la llave de paso de la vivienda.
- Fuga en la acometida, antes del contador: ahí no es tu instalación.
- Cualquier cosa que toque la caldera o el circuito de calefacción, que va presurizado y requiere purgar y reponer presión.
- Si afecta al vecino: documenta, avisa y da parte al seguro antes de reparar.
Prevenir, que es lo que de verdad ahorra
- Cambia los flexibles de grifos, lavadora y lavavajillas cada ocho o diez años.
- Cierra la llave general si te vas más de unos días.
- Vigila la presión. Por encima de unos 4 bar la instalación y los electrodomésticos sufren; un reductor de presión lo resuelve y cuesta poco.
- Si tienes agua muy dura, la cal acaba estrangulando tuberías y resistencias. Un descalcificador o al menos filtros de entrada alargan mucho la instalación.
- Revisa dos veces al año bajo fregadero y lavabo con una linterna, buscando cercos o óxido en las uniones.
- Protege las tuberías expuestas en garajes y terrazas antes del invierno, con coquilla aislante.
En resumen
Cierra el agua antes de hacer nada y localiza el punto exacto secando y pasando papel por las uniones, que es donde casi siempre está. Una rosca que gotea se arregla con teflón nuevo; un pinchazo, con abrazadera como provisional y empalme como solución; un flexible, cambiándolo. Y si la fuga está dentro de un muro, si la tubería es de plomo o si el agua ya ha llegado al vecino, ahí se llama a un fontanero: lo que se ahorra picando a ciegas se gasta luego en alicatado.
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