Cómo saber si tienes termitas en casa: 6 señales que delatan la colonia

Madera dañada por termitas
Índice
  1. Qué especies hay en España
    1. Termita subterránea
    2. Termita de madera seca
  2. Las señales de alarma
    1. 1. Los cordones de barro
    2. 2. Madera que suena hueca
    3. 3. Alas sueltas
    4. 4. Bolitas de serrín
    5. 5. Pintura abombada o rodapiés deformados
    6. 6. Suelos que ceden o puertas que ya no encajan
  3. Termitas u hormigas: cómo distinguirlas
  4. Dónde buscar
  5. Qué hacer si confirmas que las tienes
  6. Los tratamientos profesionales
  7. Prevención
  8. En resumen

Las termitas son el problema estructural más silencioso que puede tener una vivienda. Trabajan por dentro de la madera, no salen a la luz y pueden pasar años comiendo una viga sin que nada lo delate por fuera. Cuando los daños se ven a simple vista, la colonia lleva allí mucho tiempo.

En España son un problema real y creciente, sobre todo en la cornisa cantábrica, Galicia, Levante, Andalucía y buena parte del interior con construcción antigua de madera. Esta guía explica qué señales buscar, cómo distinguirlas de las hormigas y qué hacer si confirmas que están.

Qué especies hay en España

Saber cuál tienes importa, porque el tratamiento cambia por completo.

Termita subterránea

Es la más común y la más dañina. Vive en el suelo, en una colonia que puede estar a varios metros del edificio, y sube a buscar la madera construyendo túneles.

Necesita humedad constante, así que ataca sobre todo plantas bajas, sótanos, bajos de muros y vigas en contacto con el terreno.

Termita de madera seca

Menos frecuente, habitual en zonas costeras del sur y del Levante. No necesita contacto con el suelo: vive dentro de la propia madera, lo que significa que puede aparecer en un ático, en un mueble o en una viga alta.

Se delata porque expulsa serrín en forma de bolitas por pequeños orificios.

Las señales de alarma

1. Los cordones de barro

Es la señal más característica de la termita subterránea. Son túneles de tierra y saliva, del grosor de un lápiz, que recorren muros, zócalos y pilares en vertical.

Los construyen porque no soportan la luz ni el aire seco: necesitan un pasadizo protegido entre el suelo y la madera.

Cómo comprobarlo: rompe un trozo pequeño del cordón. Si al cabo de unos días está reparado, la colonia está activa. Si no, puede ser un rastro antiguo.

2. Madera que suena hueca

Golpea con los nudillos rodapiés, marcos de puertas, vigas y el bajo de los muebles de madera. Una madera sana suena maciza; una comida por dentro suena a hueco o a cartón.

Prueba también a clavar un punzón o un destornillador fino. Si entra con facilidad y por dentro está deshecha, ahí tienes el problema.

3. Alas sueltas

Una o dos veces al año, normalmente en primavera o tras lluvias cálidas, la colonia suelta enjambres de reproductores alados que vuelan a fundar colonias nuevas. Al poco de aterrizar pierden las alas.

Encontrar un montoncito de alas iguales en el alféizar de una ventana, junto a una lámpara o en el suelo es una señal clara. Y es importante: significa que hay una colonia madura, probablemente de varios años.

4. Bolitas de serrín

Propio de la termita de madera seca. Aparecen pequeños montones de granos duros, parecidos a posos de café o a granos de sal gruesa, bajo orificios diminutos en la madera.

5. Pintura abombada o rodapiés deformados

Cuando la madera de debajo se consume y la humedad de los túneles se traslada a la superficie, la pintura se hincha y se agrieta. Suele confundirse con una humedad, y de hecho conviene sospechar de cualquier humedad que no tenga una causa clara.

6. Suelos que ceden o puertas que ya no encajan

Señal avanzada. Si la tarima flexa al pisar en una zona, o una puerta ha empezado a rozar sin motivo, puede haber pérdida de sección en el soporte.

Termitas u hormigas: cómo distinguirlas

Es una confusión constante, y conviene resolverla porque una hormiga alada no es ningún drama y una termita sí.

  • Antenas: rectas y en forma de rosario en la termita; acodadas, en ángulo, en la hormiga.
  • Cintura: la termita tiene el cuerpo uniforme, sin estrechamiento. La hormiga tiene una cintura muy marcada.
  • Alas: en la termita, las cuatro son del mismo tamaño. En la hormiga, el par delantero es claramente más largo.
  • Color: las obreras de termita son blanquecinas y translúcidas; las hormigas, oscuras.

Si encuentras alas sueltas, mídelas: cuatro alas iguales son de termita.

Dónde buscar

  • Perímetro exterior del edificio, en la unión del muro con el terreno.
  • Sótanos, garajes, trasteros y cuartos de contadores.
  • Bajo fregaderos, lavabos y lavadoras, donde hay humedad.
  • Rodapiés y marcos de puertas en planta baja.
  • Vigas vistas y estructuras de cubierta.
  • Leña apilada contra la fachada, que es una de las puertas de entrada más habituales.
  • Tocones de árboles y madera enterrada en el jardín.

Qué hacer si confirmas que las tienes

No lo trates tú. Los insecticidas de droguería matan las obreras que ves, pero no llegan a la reina ni a la colonia, que puede estar a quince metros de distancia y bajo tierra. Peor aún: algunos productos repelentes hacen que la colonia se desplace y ataque por otro punto, lo que complica el diagnóstico y retrasa la solución real.

Lo que sí debes hacer:

  1. No destruyas las pruebas. Deja los cordones y las alas como están: le sirven al técnico para identificar la especie y el recorrido.
  2. Llama a una empresa de control de plagas registrada en el ROESB, el registro oficial de establecimientos y servicios biocidas. Pide el número de registro.
  3. Pide al menos dos presupuestos y desconfía de quien diagnostique por teléfono.
  4. Si vives en comunidad, avisa al administrador. Las termitas no respetan las paredes entre viviendas y el tratamiento suele tener que hacerse en todo el edificio. Además, si afecta a elementos estructurales, es un gasto de la comunidad.

Los tratamientos profesionales

  • Cebos con inhibidores de crecimiento: es hoy el método de referencia contra la termita subterránea. Se colocan estaciones en el perímetro con una sustancia que las obreras llevan al nido y que impide la muda del resto. Elimina la colonia entera, incluida la reina. Es lento —de meses a un año— pero definitivo y poco invasivo.
  • Barrera química: inyección de insecticida en el terreno perimetral y en los muros. Más rápido, más agresivo y requiere perforaciones.
  • Tratamiento por inyección en la madera: para termita de madera seca y para piezas concretas.
  • Microondas o calor localizado: para muebles y elementos aislados de valor.

Cualquiera que sea el elegido, exige certificado del tratamiento y revisiones de seguimiento. Sin seguimiento no se puede saber si la colonia ha muerto.

Prevención

  • Corta la humedad. Es lo que más atrae a la termita subterránea: arregla fugas, ventila sótanos y revisa bajantes y canalones.
  • No apiles leña contra la casa ni dejes restos de madera o encofrados enterrados junto a los muros.
  • Evita el contacto directo entre madera y terreno. Los elementos de madera en exterior deben apoyar sobre zócalo o herraje metálico.
  • Usa madera tratada en exteriores, con tratamiento de clase 4 si va en contacto con el suelo.
  • Mantén despejado el perímetro del edificio para poder inspeccionarlo. Un zócalo tapado por plantas es un punto ciego.
  • Revisa una vez al año, en primavera, que es cuando enjambran.

En resumen

Busca tres cosas: cordones de barro subiendo por los muros, madera que suena hueca al golpearla y montoncitos de alas iguales. Cualquiera de las tres significa que hay colonia activa y que lleva tiempo. No la trates por tu cuenta: los productos de droguería no llegan a la reina y pueden empeorar la situación. Y si vives en un edificio, el problema casi nunca es solo tuyo.

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