Vermicompostaje en casa: compost con lombrices paso a paso

Cómo funciona el vermicompostaje
Índice
  1. Cómo funciona
  2. Qué lombriz, y por qué importa
  3. El recipiente
  4. Puesta en marcha
  5. Qué pueden comer
  6. El equilibrio: húmedo y aireado
  7. Problemas y soluciones
  8. Recoger el humus
  9. Si te vas de vacaciones
  10. En resumen

El vermicompostaje es compostaje hecho por lombrices. En lugar de esperar meses a que un montón de restos se descomponga por calor, una colonia de lombrices se come esos restos y devuelve un material oscuro, suelto y sin olor que es uno de los mejores abonos que existen.

Lo interesante para quien vive en un piso es que cabe debajo del fregadero, no huele si está bien llevado, y resuelve buena parte de la basura orgánica de una casa sin bajar al contenedor.

Cómo funciona

La lombriz no digiere directamente los restos de comida: se alimenta de los microorganismos que los están descomponiendo. Por eso un vermicompostador necesita unos días de arranque antes de funcionar a pleno rendimiento.

Al pasar la materia por su tubo digestivo, la lombriz la tritura, la mezcla con minerales y la enriquece con bacterias. Lo que sale, el humus de lombriz, tiene los nutrientes en una forma que las plantas absorben directamente.

Además se recoge un líquido, el lixiviado, que diluido en agua funciona como abono líquido.

Qué lombriz, y por qué importa

No vale cualquiera. La lombriz de tierra común vive en galerías profundas y se muere en un vermicompostador.

La que se usa es la lombriz roja californiana (Eisenia fetida), que vive en la capa superficial de materia en descomposición, come mucho y se reproduce rápido. Se compra por internet o en viveros, y se empieza con medio kilo o un kilo, que son varios miles de ejemplares.

Se autorregulan: si hay poca comida dejan de reproducirse, y si hay mucha aumentan la población hasta ajustarse.

El recipiente

Los comerciales son torres de bandejas apiladas con una base para recoger el líquido y un grifo. Funcionan muy bien y son limpios.

Hecho en casa, con dos o tres cajas de plástico opaco apiladas:

  • Agujeros de unos 5 mm en el fondo de las bandejas superiores, para que las lombrices suban.
  • Agujeros pequeños en la tapa y en los laterales altos, para ventilación.
  • Una bandeja ciega abajo, para el lixiviado.
  • Opaco, no transparente: las lombrices huyen de la luz.

Ponlo en un sitio entre 15 y 25 °C, sin sol directo. Debajo del fregadero, en una despensa o en una terraza cubierta.

Puesta en marcha

  1. Pon una cama de unos 10 cm de cartón troceado y humedecido, hojas secas o fibra de coco.
  2. Añade las lombrices y deja la luz encendida un rato: bajarán solas a esconderse.
  3. Espera una semana antes de echar comida. Necesitan aclimatarse.
  4. Empieza con poca cantidad, enterrada en una esquina.
  5. Cubre siempre con un poco de cartón o papel húmedo.

Qué pueden comer

Sí:

  • Restos de fruta y verdura, mejor troceados.
  • Posos de café, incluidos los filtros de papel.
  • Bolsitas de té sin grapa.
  • Cáscara de huevo triturada, que además aporta calcio y regula la acidez.
  • Cartón y papel sin tinta brillante.
  • Restos de poda tiernos.

No:

  • Carne, pescado y lácteos. Se pudren, huelen y atraen moscas.
  • Aceite y comida cocinada con grasa.
  • Cítricos y piña en cantidad. Acidifican demasiado el medio.
  • Cebolla y ajo en abundancia.
  • Excrementos de mascotas.
  • Plantas tratadas con pesticidas.

La regla práctica: si huele mal, es que has echado algo que no debías o demasiada cantidad.

El equilibrio: húmedo y aireado

Casi todos los problemas vienen de aquí.

El contenido debe estar como una esponja escurrida: húmedo pero sin encharcar. Si aprietas un puñado y gotea, sobra agua; añade cartón seco.

Y debe haber aire. Un vermicompostador compactado se vuelve anaerobio, y entonces sí huele. Remueve suavemente de vez en cuando y no lo llenes apelmazando.

El equilibrio se mantiene alternando restos húmedos —fruta, verdura— con material seco —cartón, papel, hojas—. Aproximadamente la misma cantidad de cada.

Problemas y soluciones

  • Huele mal: exceso de comida o falta de aire. Deja de echar restos una semana, añade cartón seco y airea.
  • Mosquitas: hay comida sin enterrar. Entiérrala y cubre con cartón húmedo.
  • Las lombrices intentan escapar: algo no les gusta. Normalmente demasiada humedad, demasiada acidez o demasiado calor.
  • No comen: puede hacer frío. Por debajo de 10 °C se ralentizan mucho.
  • Aparecen otros bichos: ácaros blancos y colémbolos son normales y no hacen daño. Si hay muchos, suele indicar exceso de humedad.

Recoger el humus

A los tres o cuatro meses la bandeja inferior estará llena de un material oscuro, suelto y con olor a tierra de bosque.

Para separarlo de las lombrices, el truco más cómodo es dejar de alimentar esa bandeja y poner comida fresca en la de arriba: las lombrices migran solas en unas semanas.

El humus se usa mezclado con la tierra de las macetas, una parte por cada cuatro o cinco, o esparcido por encima. El lixiviado, diluido uno a diez en agua, como abono líquido.

Si te vas de vacaciones

Aguantan solas tres o cuatro semanas. Antes de irte, dales una buena ración de comida enterrada, cubre con cartón húmedo abundante y asegúrate de que no quede al sol.

En resumen

Lombriz roja californiana, recipiente opaco y ventilado, humedad de esponja escurrida y la mitad de restos húmedos con la mitad de material seco. Nada de carne, lácteos ni aceite. Si huele, es que algo sobra. A los tres meses tendrás uno de los mejores abonos que se pueden conseguir, hecho con lo que ibas a tirar.

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